lunes, septiembre 21, 2026
More
    InicioCrónica topCandelabrum V: dos días de mosh, metal y lluvia en la Velaria de León

    Candelabrum V: dos días de mosh, metal y lluvia en la Velaria de León

    Publicado:

    Por Hugo Piña

    Veintiséis bandas, una tormenta eléctrica que frenó el festival y un debut que la escena llevaba años esperando. Así se vivió la quinta edición del Candelabrum Metal Fest los días 12 y 13 de septiembre en León, Guanajuato.

    Hay festivales que se miden por el tamaño de sus headliners y hay otros que se miden por la confianza que le tienes al cartel completo. El Candelabrum Metal Fest pertenece al segundo grupo, y su quinta edición lo volvió a demostrar durante dos jornadas en la Velaria de la Feria de León, con 26 bandas repartidas entre el sábado 12 y el domingo 13 de septiembre.

    Fue una edición distinta a las anteriores. Hubo tormenta eléctrica, hubo lluvia, hubo fallas de audio en momentos importantes y hubo también debuts que difícilmente se repetirán en territorio mexicano. Nada de eso alcanzó para bajarle el nivel a un festival que ya sabe exactamente lo que está haciendo.

    ◆   ◆   ◆

    La Velaria: una sede que ya se siente casa

    La Velaria de la Feria vuelve a ser uno de los grandes aciertos del festival. Es un espacio amplio, cómodo y semitechado, con visibilidad decente desde casi cualquier punto de la explanada y con capacidad de sobra para moverse sin sentir que te aplastan. Los baños estuvieron limpios durante los dos días, con personal trabajando de manera constante y con jabón siempre disponible, algo que suena menor hasta que te toca un festival donde no ocurre.

    El área de comida es semi espaciosa y las filas nunca se volvieron eternas. La higiene tampoco fue problema. El detalle está en otro lado: la oferta gastronómica, planteada como kermés con temática mexicana, mantiene precios altos para la calidad que entrega. No es mala comida, pero el sazón se queda corto frente a lo que cuesta. Después de cinco ediciones, esta sigue siendo la asignatura pendiente del Candelabrum.

    La zona VIP tuvo sus propios privilegios: terraza con vista despejada al escenario y baños exclusivos, lo que le quitó presión a las filas del resto del recinto. Dicho esto, el ambiente no estuvo ahí. El mosh, los empujones, las bengalas y el desmadre en general se vivieron en zona general, que fue donde realmente latió el festival durante los dos días.

    Con las bebidas pasa algo parecido. La cerveza rondó los 200 pesos, una cifra que se alinea con la de otros eventos de metal de escala similar y que se entiende como ingreso extra para el festival, aunque una mayor variedad o alguna promoción no le caería mal a nadie.

    Donde el Candelabrum sí se despacha con la cuchara grande es en el manejo de basura: prácticamente no genera. El sistema de vasos funciona con depósito reembolsable, de modo que al devolver el vaso, en cualquier momento del día, te regresan el dinero de la renta. Quien quiso quedarse con el suyo pudo comprar el vaso conmemorativo de la quinta edición por 100 pesos. Resultado: piso limpio, menos plástico tirado y un festival que presume su postura ambiental con hechos.

    Héroes sin Mata: lo que pasa cuando el festival mira hacia afuera

    Por segundo año consecutivo, el Candelabrum montó “Héroes sin Mata”, la campaña en la que metaleros y público en general donan su cabello para la elaboración de pelucas destinadas a personas en tratamiento contra el cáncer. Ver a alguien salir del stand con la melena cortada y una sonrisa enorme es, francamente, una de las postales más bonitas que deja el festival. El metal mexicano tiene fama de muchas cosas; la solidaridad debería estar en la lista.

    Merch y el mercadito: la otra pista del festival

    La zona de mercancía tuvo material de la mayoría de las bandas de ambos días. Loudness, Voltax y Destruction fueron de los stands más visitados, y en el caso de los capitalinos hubo un extra: estaban vendiendo su playera conmemorativa por el XX aniversario de la banda.

    Aparte estuvo el ya clásico mercadito, ese espacio donde se te va el dinero sin darte cuenta: pines, chalecos, parches, discos compactos y vinilos de todos los rincones del metal. Lo más chingón del asunto fueron las playeras negras con portadas y ediciones de videojuegos, de donde alguien del equipo de Heavy Mextal salió con su playera de Metal Slug bajo el brazo.

    A un costado del mercadito estuvo la expo del fotógrafo NecrosHorns, fotógrafo oficial de esta edición, montada a manera de lona con su trabajo de bandas y shows anteriores. Detenerse a verla entre banda y banda fue una de esas pausas que agradeces cuando llevas ocho horas de pie.

    ◆   ◆   ◆

    Sábado 12: puntualidad alemana, orgullo nacional y una tormenta de por medio

    Algo que se le aplaude al Candelabrum, y que conviene repetir hasta el cansancio, es su respeto por los horarios. El sábado arrancó en punto con Necronos y su death metal, y de ahí el reloj no volvió a moverse. Después llegó Vinnum Sabbathi con su doom de manufactura impecable. Dos bandas nacionales abriendo la jornada y las dos con un nivel que no le pide nada a las europeas del cartel. El festival lleva cinco años apostándole al talento mexicano y cinco años saliendo bien librado de esa apuesta.

    El bloque de la tarde dejó dos de los shows más contundentes del día: Nite y RAM, ambos debutando en México, ambos con heavy metal veloz y directo. De Nite hay que contar un detalle que retrata el espíritu del festival: durante buena parte de la jornada se les podía encontrar entre el público, tomándose fotos y firmando los pósters que el Candelabrum regalaba a quien contestara una encuesta. Por el escenario también pasaron Spiritus Mortis, Gehennah, Ved Buens Ende e Impaled, completando una tarde sin huecos.

    La sorpresa personal del fin de semana llegó con Solitude Aeturnus. Su epic doom, sostenido por la voz potente y aguda de James Paul Luna, fue de esos sets que te obligan a quedarte parado frente al escenario aunque no fueras a verlos.

    La noche que se detuvo

    Después del show brutal de Revenge, cerca de las 21:00 horas, la tormenta eléctrica se dejó sentir. En las pantallas del escenario apareció el aviso: “CONTINUAMOS EN UN MOMENTO POR TORMENTA ELÉCTRICA”. El festival quedó detenido entre 15 y 20 minutos. Desde la organización, la decisión fue la correcta; desde la pista, la espera se sintió larguísima.

    La reanudación le tocó a Lifelover, uno de los nombres más esperados del día, y el audio no estuvo de su lado. Al parecer también les recortaron una canción. Es una lástima, porque hablamos de la primera y última vez que esta banda pisa territorio mexicano, y el contexto no le hizo justicia a lo que estaba pasando arriba del escenario. Aun así, gracias Candelabrum por traerlos: nadie más lo iba a hacer.

    Bloodbath también sufrió fallas de sonido, aunque en su caso no hubo pretexto que valiera. El show fue una descarga de brutalidad y oficio, de esas que te recuerdan por qué el death metal sueco sigue mandando. Para cerrar la noche llegó Destruction con su thrash teutón, moshpit, bengalas y energía al por mayor. La gente comenzó a salir a mitad de su set, dando por terminada la primera jornada de la quinta edición.

    ◆   ◆   ◆

    Domingo 13: el día que terminó llevándose el festival

    La segunda jornada abrió con Silent Tombs tocando frente a muy poco público, y es entendible: gente cansada y con cruda encima después del sábado. Una pena, porque su doom/death fue de lo más sólido de la tarde.

    Enseguida llegó Voltax, de fiesta por su XX aniversario, con heavy metal feroz, rápido y orgánico. Cayeron temazos como “Midnight Wheels” y “Death Race” ante un público que ya estaba despierto. En Heavy Mextal los entrevistamos hace poco, así que estén al pendiente. Y otra vez, aplausos al Candelabrum por incluir talento mexa de este calibre.

    Después vino uno de los momentos más agridulces del fin de semana: el último show en la carrera de Under Moonlight Sadness. Es una lástima despedir así a una banda noventera con semejante nivel dentro del death metal nacional.

    Entre las 14:00 y las 15:00 horas cayó lluvia fuerte, de la que hace correr a medio mundo hacia la parte techada. El festival no se detuvo ni un minuto y, un rato después, salió el sol. Phlebotomized entregó un show cargado de poder y violencia, y LIK mantuvo la vara alta con death metal sin descanso. Por ahí también pasaron Mournful Congregation y los islandeses de Misþyrming.

    El momento cómico corrió por cuenta de Warning: más de uno esperaba, en broma, ver a las chicas de The Warning en el escenario. Lo que hubo fue un doom pastoso, pesado y denso que dejó satisfechos a los que sí sabían a qué iban.

    El tramo que cambió todo

    A partir de And Oceans, el domingo se convirtió en otra cosa. Con ellos, Aura Noir y The Haunted hubo mosh, violencia, brutalidad, velocidad y un sonido impecable durante tres sets seguidos. Fue el mejor bloque de las dos jornadas, sin discusión.

    El respiro llegó con el heavy metal clásico de Loudness, de vuelta en México y en el marco que se merecen. El set tuvo detalles de audio: la guitarra sonaba por encima de la voz y hubo una falla justo al arrancar “Crazy Doctor”. Nada de eso impidió que los japoneses dejaran una de las postales más entrañables del festival.

    Y al final, el headliner. Old Man’s Child, black metal, primera vez en suelo mexicano y una de las cartas exclusivas del Candelabrum. En opinión propia, tuvieron mayor recibimiento que Destruction el día anterior. El show fue increíble, con leves fallas de sonido, y dejó a los asistentes plenamente satisfechos. Cerrar cinco años de festival con este debut no fue casualidad.

    ◆   ◆   ◆

    Balance: lo que se aplaude y lo que se puede mejorar

    La quinta edición fue diferente a las anteriores, pero no por eso dejó de lado la calidad a la que el Candelabrum nos tiene acostumbrados. El line up de ambos días corrió completo, sin huecos y sin bajas de último minuto, algo que en el contexto actual de festivales en México merece reconocimiento aparte. Sumemos la puntualidad quirúrgica de los horarios y una curaduría que sigue privilegiando bandas de culto por encima de nombres cómodos.

    Lo mejorable ya quedó dicho: el sazón y el precio de la comida, y tal vez el costo de las bebidas alcohólicas, donde una mayor variedad o algunas promociones de cerveza harían la diferencia.

    A gusto propio, el festival podría ampliar su abanico de subgéneros. Un poco más de speed metal, heavy y power metal, y bajarle una raya al doom, le daría respiro a los dos días. Es opinión meramente personal, y conste que el doom de esta edición estuvo lejos de ser malo.

    Gracias, Candelabrum, por una quinta edición que tuvo sus pormenores sin que eso mermara la calidad ni el nivel de organización. Ojalá vengan muchas ediciones más y, como se comentó en la conferencia de prensa con Kezhia Quintero, ojalá dentro de unos años podamos hablar de un Candelabrum con dos escenarios. Felicidades.

    Heavy Mextal
    Tu dosis diaria de heavy metal y rock. Noticias, videos, reseñas, crónicas y entrevistas. Tus bandas favoritas están aquí: Megadeth y Metallica. Vive la escena en Heavy Mextal. /Contacto: [email protected].

    Relacionado

    Recientes