A 20 años del estreno de Metalocalypse, Dethklok celebra su trayectoria con la gira 20 Years of Brutality. En entrevista con Heavy Mextal, Brendon Small y Gene Hoglan recuerdan los orígenes del proyecto, explican cómo transformaron la música de una serie animada en una banda de metal con identidad propia y anticipan un espectáculo que combina riffs demoledores, animación y una producción audiovisual inmersiva.
En el universo de Dethklok, una banda de death metal melódico puede convertirse en el acto de entretenimiento más poderoso del planeta, alterar la economía mundial y protagonizar situaciones tan absurdas como violentas. Lo que comenzó como una sátira de la industria musical terminó convirtiéndose en un proyecto que trascendió la pantalla y conquistó escenarios reales. Dos décadas después de su nacimiento, la combinación de metal extremo, humor negro y animación continúa siendo una de las propuestas más singulares de la cultura metalera.
La historia comenzó con Metalocalypse, la serie animada creada por Brendon Small y Tommy Blacha, cuyo estreno en Adult Swim ocurrió en agosto de 2006. La producción presentó a Dethklok como una banda ficticia cuyos integrantes viven rodeados de excesos, desastres y situaciones delirantes, mientras su música alcanza una popularidad descomunal. Sin embargo, detrás de la comedia había una ambición musical que pronto llevaría el proyecto mucho más lejos.
“Lo primero que hay que saber es que Metalocalypse es una serie de televisión que se estrenó hace 20 años. Estamos celebrando el aniversario de dos décadas de este universo”, explica Small en entrevista con Heavy Mextal.
El músico, guionista y creador de la serie encontró en Dethklok una oportunidad para reunir dos de sus grandes intereses: la composición musical y la escritura para televisión. Las canciones originales que acompañaban los episodios comenzaron a despertar el interés de los seguidores, lo que abrió la posibilidad de trasladarlas al formato discográfico.
Así nació The Dethalbum, publicado en septiembre de 2007. El disco debutó en el puesto 21 del Billboard 200, una señal de que el interés por la banda ficticia podía sostenerse más allá de la pantalla. Lo que inicialmente funcionaba como parte de una producción animada comenzó a adquirir una identidad musical independiente.
“La serie gira en torno a la banda de metal extremo más grande del planeta: Dethklok. A lo largo de los episodios incorporamos música original y, cuando el programa comenzó a tener éxito, empezamos a publicar discos”, recuerda Small.
La llegada de Gene Hoglan fue determinante para dar el siguiente paso. Reconocido por su trabajo con bandas como Dark Angel, Death, Strapping Young Lad y Testament, el baterista aportó la precisión y la experiencia necesarias para convertir aquellas composiciones en un proyecto capaz de presentarse en vivo.
“Fue entonces cuando Gene Hoglan se incorporó al proyecto y comenzamos a colaborar para convertir aquella música en una experiencia en vivo. Desde ese momento, Dethklok fue adquiriendo una identidad propia que existe tanto dentro de la serie como en los álbumes y los conciertos”, señala Small.
Esa transformación es uno de los aspectos que más entusiasman al creador. Aunque el universo de Metalocalypse proporciona el contexto narrativo, la música y las presentaciones tienen que funcionar por sí mismas. La intención es que cualquier persona pueda acercarse al espectáculo y disfrutarlo, incluso si nunca ha visto un episodio de la serie.
“Si nunca has visto Metalocalypse ni has escuchado Dethklok, queremos que puedas asistir a nuestro espectáculo y disfrutarlo igualmente. La idea es que salgas con una gran sonrisa, después de quedar hipnotizado por la música, las animaciones, el sonido brutal y, por supuesto, la batería de Gene”, afirma.
La construcción de esa identidad musical comenzó en el estudio, donde Small descubrió que trabajar con Hoglan abría posibilidades que no había experimentado durante la composición de música para televisión. El primer álbum representó una oportunidad para desarrollar canciones completas a partir de ideas que, en algunos casos, habían sido concebidas para acompañar escenas de apenas unos segundos.
“Estaba muy emocionado por entrar al estudio porque, aunque ya había compuesto música para televisión, nunca había tenido la oportunidad de grabar un álbum de esa manera y trabajar con uno de los mejores bateristas del mundo, Gene Hoglan”, recuerda.
Una de las anécdotas más curiosas de aquellas sesiones involucra a “Hatredcopter”. Small había compuesto una canción para la banda sonora de Saw III y necesitaba grabarla rápidamente. Decidió llevarla al estudio para trabajarla con Hoglan, aunque inicialmente no estaba destinada a Dethklok.
“Le dije a Gene que la grabáramos y que sería para otro proyecto, no para Dethklok. La canción terminó convirtiéndose en ´Hatredcopter´. Tenía voces melódicas y algunos elementos diferentes de lo que después caracterizaría a Dethklok”, explica.
La química entre ambos músicos hizo que aquella primera colaboración fluyera con naturalidad. Small descubrió que la canción podía integrarse al repertorio de la banda y decidió incluirla en el álbum. Para él, la experiencia representó el comienzo de una colaboración que terminaría definiendo buena parte del sonido del proyecto.
También recuerda el trabajo con Ulrich Wild, productor e ingeniero que había participado en grabaciones relacionadas con Pantera. Durante aquellas sesiones, Wild le mostró recursos asociados al sonido de guitarra de Dimebag Darrell, una influencia importante para el músico.
“Yo estaba descubriendo muchas cosas en aquel momento. Fue una experiencia emocionante y estaba muy feliz de tener la oportunidad de convertir una serie de televisión en un álbum que pudiera sostenerse por sí mismo”, comenta.
Desde la perspectiva de Gene Hoglan, el proceso también estuvo lleno de descubrimientos. Cuando recibió el material inicial, encontró alrededor de 23 canciones, muchas de ellas de menos de un minuto de duración. Su primera impresión fue que estaba ante una grabación relativamente sencilla.
“Cuando recibí el material, contenía alrededor de 23 canciones, muchas de ellas de apenas 45 segundos o un minuto de duración. Mi primera impresión fue que sería el proyecto más rápido y sencillo que había grabado. ¡Parecía que teníamos unos 25 minutos de música en total!”, recuerda entre risas.
La explicación llegó cuando Small le contó cómo se componía la música para los episodios. El equipo de animación necesitaba piezas de duraciones específicas para acompañar las escenas, así que el músico escribía fragmentos que pudieran integrarse con precisión en cada secuencia.
“El departamento de animación le pedía canciones de una duración muy específica. A veces necesitaban 45 segundos de música y otras veces un minuto con cinco segundos. Brendon componía esas piezas para que encajaran con las escenas”, explica Hoglan.
Cuando llegó el momento de convertir aquel material en un álbum, ambos músicos comenzaron a expandir las composiciones y a darles una estructura más completa. El método de trabajo requería rapidez, concentración y una colaboración constante.
Small llegaba al estudio con nuevas ideas, mientras Hoglan desarrollaba las partes de batería y contribuía a definir la dinámica de las canciones. El proceso podía avanzar con una velocidad sorprendente, pero exigía que cada interpretación transmitiera la sensación de que la banda llevaba meses tocando junta.
“En apenas dos o tres horas conseguíamos que las canciones sonaran como si una banda hubiera estado ensayándolas durante meses”, recuerda el baterista.
Para Hoglan, ese fue uno de los desafíos más divertidos del proyecto: lograr que la música tuviera una identidad consolidada a pesar del poco tiempo disponible para grabarla.
“Tienes que poner todo en marcha como músico y como artista de grabación para conseguir que las canciones se sientan como si hubieran sido vividas y amadas por la banda que las está tocando”, explica.
El resultado fue un repertorio que ha mantenido su vigencia a lo largo de los años. Aunque algunas interpretaciones han experimentado pequeños ajustes, Hoglan considera que buena parte de las composiciones originales ha resistido el paso del tiempo.

La trayectoria de Dethklok también demuestra que la animación puede convertirse en una plataforma para explorar las posibilidades narrativas del metal. Para Small, la música siempre fue mucho más que un acompañamiento de los episodios: era una parte esencial de la identidad de la serie.
“Mi música favorita es el heavy metal. Me encanta la guitarra y quería encontrar una manera de llevar todo eso a una serie de televisión”, explica.
Su formación musical en Berklee y su interés por la escritura para televisión le permitieron construir un universo en el que los conciertos descomunales, los personajes extravagantes y las situaciones absurdas conviven con canciones de metal extremo.
Entre sus influencias menciona la película Heavy Metal, las producciones animadas de Ralph Bakshi y Conan el Bárbaro. También destaca la capacidad narrativa de King Diamond, cuyas composiciones pueden desarrollar historias completas y generar atmósferas inquietantes.
“Lo maravilloso de la animación es que puedes crear un mundo que funciona como un sueño. Puedes inventar situaciones, personajes y escenarios que serían difíciles de representar de otra manera”, señala.
Esa libertad creativa permitió que Metalocalypse construyera una mitología propia, llena de criaturas, desastres naturales y escenarios exagerados. La comedia surge de llevar al extremo los estereotipos de la industria musical, pero la música mantiene una ejecución rigurosa que demuestra el respeto de sus creadores por el género.
Small también considera que el proyecto respondió a una necesidad de representación. Cuando comenzó a desarrollar la serie, sentía que los seguidores del metal no tenían suficiente presencia en la televisión.
“Cuando comenzamos a desarrollar Metalocalypse, sentíamos que la audiencia del metal no tenía suficiente representación en la televisión. Queríamos crear algo que hablara directamente a esa comunidad y le diera un espacio propio”, explica.
Veinte años después, esa combinación de animación, humor negro y metal extremo sigue siendo el principal distintivo de Dethklok. La franquicia también se ha expandido con producciones como Metalocalypse: Army of the Doomstar, película estrenada en 2023, y Dethalbum IV, publicado ese mismo año. Ambas producciones demostraron que el universo creado por Small todavía tenía historias y música por ofrecer.
La evolución del proyecto también se refleja en sus presentaciones en vivo, donde la banda combina la interpretación musical con animaciones sincronizadas y una producción visual diseñada para sumergir al público en su universo. El desafío consiste en conseguir que todos los elementos funcionen como una sola experiencia.
“Me gusta describir nuestro concierto como una experiencia similar a una atracción de un parque temático. Es un espectáculo inmersivo que combina música, animación y elementos visuales para que sientas que estás entrando en nuestro mundo”, afirma Small.
La complejidad técnica de la propuesta hace que la batería de Hoglan desempeñe un papel fundamental. La música debe mantener una sincronización precisa con las imágenes, mientras los músicos reproducen en directo composiciones que alternan velocidad, cambios rítmicos y pasajes de gran intensidad.
Small reconoce que su compañero ha sido decisivo para conseguirlo.
“Gene ha sido fundamental para que todo funcione en vivo. Es un espectáculo técnicamente complejo porque debemos sincronizar la interpretación musical con las imágenes y las animaciones”, comenta.
Para Hoglan, tocar con Dethklok también representa una oportunidad de explorar distintas facetas de su experiencia como baterista. A lo largo de su carrera ha participado en agrupaciones con identidades muy diferentes, por lo que considera indispensable adaptar su interpretación a las necesidades de cada proyecto.
“Siempre he intentado ser un camaleón detrás de la batería. No quiero que todas las bandas suenen igual cuando toco con ellas”, afirma.
En Dethklok encuentra un espacio para combinar la velocidad y la agresividad del metal extremo con secciones en las que el groove adquiere mayor protagonismo.
“Hay momentos extremadamente intensos, partes con blast beats, doble bombo y ritmos veloces, pero también hay secciones con mucho groove”, explica.
Esa diversidad le permite reunir distintas influencias sin perder de vista la personalidad de la banda. Además, debe incorporar a su interpretación las características musicales de Pickles, el baterista ficticio de Dethklok.
“Con Dethklok puedo reunir muchas de esas influencias y utilizarlas dentro de una misma propuesta. Trabajar de esa manera con Brendon es una experiencia emocionante desde el punto de vista musical”, señala.
La relación entre la ficción y la realidad también permite a Small reflexionar sobre el poder de la música. En Metalocalypse, Dethklok alcanza un nivel de popularidad capaz de transformar el mundo, una premisa que exagera fenómenos reales relacionados con la fama y la influencia cultural de los artistas.
Al preguntarle si el metal debería conquistar el mundo de la música, Small explica que la idea surgió de su interés por mostrar hasta dónde puede llegar una banda cuando se convierte en un fenómeno masivo.
“Me interesaba comprender el poder que puede tener la música sobre las personas y la cultura”, comenta.
El músico recuerda que investigó historias relacionadas con The Beatles y John Lennon, cuya influencia trascendió el ámbito musical. También menciona a Taylor Swift como ejemplo de la capacidad que tiene un artista para movilizar a millones de personas, aunque su propuesta musical sea muy diferente.
En su universo ideal, sin embargo, el heavy metal ocupa el centro de todo. Small destaca a Metallica como una de las bandas que han demostrado la capacidad del género para desarrollar producciones de gran escala y mantener una conexión duradera con sus seguidores.
Para él, la música también es una fuente de inspiración constante para crear nuevas historias y llevarlas a escenarios cada vez más ambiciosos.
Esa ambición se trasladará nuevamente a México con la gira 20 Years of Brutality, que celebra las dos décadas de historia de Dethklok y Metalocalypse. La banda se presentará el 30 de octubre de 2026 en el Circo Volador de la Ciudad de México, como parte de su recorrido por el país. El calendario oficial también contempla conciertos en Chihuahua, Monterrey y Guadalajara.
Para Brendon Small, regresar a la capital mexicana tiene un significado especial. El músico recuerda con agrado su visita anterior, cuando tuvo la oportunidad de permanecer unos días adicionales para conocer la ciudad.
“Me encantó nuestra primera visita a la Ciudad de México. Disfruté mucho caminar por sus calles, probar la comida y convivir con la gente. Cuando supe que regresaríamos, me emocioné muchísimo”, comparte.

Esta vez, el público podrá disfrutar de un espectáculo completo que reúne los elementos que han definido al proyecto: riffs contundentes, batería demoledora, animaciones y una producción audiovisual que convierte cada canción en parte de una experiencia inmersiva.
“Queremos que sea divertido, brutal y musical. La música de Dethklok exige mucho de quienes la interpretan, así que tratamos de llevar cada aspecto de la presentación al máximo”, asegura Small.
Gene Hoglan también destaca la conexión que se establece con los seguidores mexicanos y latinoamericanos, a quienes considera entre los más apasionados del mundo.
“Algo que me encanta es escuchar al público cantar los riffs de guitarra. A veces no están cantando las letras, sino las propias melodías instrumentales. Eso demuestra que la música, especialmente el metal, es un lenguaje universal”, afirma.
El baterista considera que esa respuesta del público es una de las razones por las que cada concierto puede convertirse en una experiencia memorable. La energía que surge entre el escenario y los asistentes forma parte esencial de la propuesta de Dethklok.
“Dethklok ofrece una experiencia que ataca todos los sentidos: es sonora, visual, intensa y muy difícil de olvidar. No me sorprendería que algunas personas salieran pensando que acaban de ver uno de los mejores conciertos de sus vidas”, asegura.
Small comparte esa expectativa y explica que su objetivo es mantener al público completamente cautivado durante la presentación.
“Quiero que el público quede completamente hipnotizado por el poder de Dethklok. Es muy divertido interactuar con nuestros fanáticos. Tenemos un público extraordinario, lleno de energía, y queremos que cada presentación sea memorable”, comenta.
Cuando llega el momento de hablar sobre la opinión que los integrantes ficticios de Dethklok tendrían de México, Small responde con el humor que caracteriza a la serie: Nathan Explosion, William Murderface, Pickles, Skwisgaar Skwigelf y Toki Wartooth tienen que conservar su actitud arrogante y competitiva para seguir siendo quienes son. “Seguramente se estarían quejando de algo” menciona entre risas.
Fuera de la ficción, el entusiasmo de los músicos es evidente. Tanto Small como Hoglan esperan reencontrarse con los seguidores mexicanos y mostrarles la evolución de un proyecto que ha sabido combinar dos mundos sin sacrificar la identidad de ninguno.
Veinte años después de su estreno, Metalocalypse continúa siendo una referencia para quienes disfrutan la unión entre animación y metal, mientras Dethklok demuestra que una banda nacida en la ficción puede desarrollar una trayectoria musical propia.
La presentación en la Ciudad de México será una oportunidad para celebrar esa historia con una dosis de humor negro, riffs demoledores y una producción diseñada para llevar el universo de Dethklok directamente al escenario. Para los seguidores del metal extremo, la promesa es clara: una noche de brutalidad, espectáculo y música que trasciende la pantalla.
