En el vasto y diverso universo del metal, pocas bandas logran forjar una identidad tan singular como Ne Obliviscaris. Originada en Melbourne, Australia, en 2003, esta agrupación de seis músicos ha desafiado las convenciones del género al fusionar elementos del metal progresivo, black metal, death metal melódico y texturas provenientes de la música clásica, el jazz y el flamenco. Su nombre, que en latín significa “No olvides” (lema del clan Campbell), refleja una propuesta artística que busca trascender el olvido a través de composiciones complejas y evocadoras. Con cuatro álbumes de estudio, un demo y dos EP, Ne Obliviscaris no solo ha captado la atención de la crítica especializada, sino que ha cultivado una base de seguidores global gracias a su enfoque innovador y su compromiso con la autenticidad. En un contexto donde el metal extremo a menudo se encasilla en fórmulas predecibles, esta banda australiana destaca por su capacidad para entrelazar brutalidad y lirismo, consolidándose como un referente en la escena progresiva contemporánea.
La génesis de Ne Obliviscaris se remonta a abril de 2003, cuando el vocalista Marc “Xenoyr” Campbell y el bajista Adam Cooper fundaron el proyecto con la visión de explorar territorios son Disease oros inusuales. La incorporación del violinista y vocalista limpio Tim Charles en septiembre de ese mismo año marcó un punto de inflexión, aportando una dimensión melódica que se convertiría en uno de los sellos distintivos de la banda. A lo largo de sus primeros años, la alineación experimentó varios cambios, pero la llegada de músicos como el guitarrista Benjamin Baret y el baterista Daniel Presland solidificó una formación capaz de traducir su ambiciosa visión en grabaciones y actuaciones en vivo. Su demo de 2007, The Aurora Veil, fue un primer destello de su potencial, presentando tres temas que ya exhibían una sofisticación poco común para una banda en sus inicios. Este trabajo, aunque independiente, recibió elogios por su producción y su atrevida mezcla de géneros, sentando las bases para su debut discográfico.
El lanzamiento de Portal of I en 2012 marcó un hito para Ne Obliviscaris. Este álbum, grabado tras superar obstáculos como la salida del guitarrista Corey King y retrasos en la visa de Benjamin Baret, fue aclamado por su ambición y ejecución. Canciones como “And Plague Flowers the Kaleidoscope” y “Forget Not” demostraron la habilidad de la banda para tejer narrativas musicales extensas, a menudo superando los diez minutos, sin sacrificar cohesión ni intensidad. La crítica destacó la interacción entre el violín de Charles, los riffs vertiginosos y la dualidad vocal entre los gruñidos de Xenoyr y las melodías limpias, creando un equilibrio entre lo visceral y lo etéreo. El éxito de Portal of I llevó a la banda a emprender su primera gira internacional, con presentaciones en Asia, Europa y América del Norte, incluyendo un memorable paso por el festival Unmaad en Bangalore, India. Este debut no solo les valió un contrato con el sello Season of Mist, sino que también los posicionó como una fuerza emergente en el metal progresivo.
En 2014, Ne Obliviscaris dio un paso audaz al financiar una gira mundial mediante una campaña de crowdfunding que recaudó más de 86,000 dólares australianos, superando ampliamente su meta inicial de 40,000. Este logro reflejó la lealtad de sus seguidores y su disposición a apoyar un proyecto que prioriza la integridad artística sobre las demandas comerciales. Ese mismo año, la banda lanzó Citadel, un álbum que profundizó en su exploración de contrastes dinámicos. Piezas como “Pyrrhic” y “Devour Me, Colossus” exhibieron una mayor madurez compositiva, aunque algunos críticos señalaron que el protagonismo del violín de Tim Charles ocasionalmente opacaba otros elementos. A pesar de esto, Citadel fue bien recibido y consolidó su reputación como innovadores, con una gira que los llevó a compartir escenario con bandas como Cradle of Filth y Enslaved.
El tercer álbum, Urn (2017), representó un esfuerzo consciente por capturar la energía cruda de sus presentaciones en vivo. Con un enfoque más orgánico y pesado, canciones como “Intra Venus” y “Libera” encontraron un equilibrio entre accesibilidad y complejidad, ganándose elogios por su intensidad y cohesión. Sin embargo, la banda enfrentó desafíos internos, incluyendo la salida del bajista Brendan “Cygnus” Brown en 2017 tras acusaciones de violencia doméstica, un episodio que Ne Obliviscaris manejó con transparencia al priorizar la salud mental y el bienestar de sus integrantes. La incorporación de Martino Garattoni en el bajo trajo una nueva energía, evidente en su virtuosismo durante las giras posteriores.
Exul, lanzado en marzo de 2023, es quizás el trabajo más introspectivo de Ne Obliviscaris hasta la fecha. Grabado en medio de la pandemia y marcado por dificultades personales, como la salida amistosa de Daniel Presland en 2022 y la posterior ausencia de Xenoyr en giras por motivos personales, el álbum canaliza temas de exilio, pérdida y resiliencia. Canciones como “Misericorde I – As the Flesh Fails” y “Misericorde II – Anatomy of Quiescence” forman una épica de casi 17 minutos que ejemplifica la colaboración entre los compositores de la banda, con un enfoque más texturizado en las capas de violín y viola de Charles. La portada, diseñada por Xenoyr, evoca una estética oscura y cinematográfica, reminiscente de videojuegos como Dark Souls. La gira de Exul incluyó presentaciones memorables, como su paso por el MxMF Metal Fest en México en 2024, donde el vocalista James Dorton, quien asumió las voces extremas en ausencia de Xenoyr, demostró su capacidad para honrar el legado de la banda.
A principios de 2025, Ne Obliviscaris enfrentó un cambio significativo con la salida definitiva de Xenoyr, quien decidió enfocarse en proyectos creativos fuera de las giras, como sus bandas SPIINE, OMEGA INFINITY y ANTIQVA. James Dorton fue anunciado como su reemplazo permanente, un movimiento que, aunque sorpresivo, fue recibido con optimismo debido a su probada competencia en los escenarios. Este transición, manejada con respeto mutuo, subraya la resiliencia de una banda que ha sabido adaptarse a los retos sin comprometer su visión.
La singularidad de Ne Obliviscaris radica en su rechazo a encasillarse. Como señaló Tim Charles en una entrevista, “No hay ninguna banda que suene como nosotros”. Esta afirmación no es mera arrogancia, sino el reconocimiento de un proceso creativo donde cada miembro aporta influencias diversas, desde el death metal técnico hasta el flamenco, pasando por el jazz y la música clásica. Su uso del violín, lejos de ser un gimmick, actúa como un hilo conductor que unifica la agresividad de los riffs y la complejidad rítmica, creando paisajes sonoros que son tan cerebrales como emocionales. Su modelo de financiación a través de Patreon, pionero en el metal, les ha permitido mantener una carrera sostenible, demostrando que la innovación no se limita a lo musical.
No te pierdas a Ne Obliviscaris este 18 de mayo en el circo volador en un evento traído por Cacique


