El pasado viernes 23 de octubre en Sevilla tuvo lugar un evento de lujo. El cartel que atrajo a los asistentes a este cruce de caminos tan especial presentaba a los húngaros ROSES OF THIEVES, como grupo invitado, y a MYRATH, de Túnez, como grupo principal. Era la primera vez que yo asistía a un concierto de una banda africana, y aunque el metal es un lenguaje común con dialectos muy diversos, estaba deseosa por descubrir en vivo cómo las mismas estructuras pueden servir para construir canciones que miran hacia tradiciones musicales diferentes. ROSES OF THIEVES y MYRATH representan dos maneras de incorporar sus respectivas influencias culturales al metal: los primeros desde la combinación de folk y power metal; los segundos, desde una identidad en la que las melodías de inspiración árabe conviven con el metal progresivo.
El espectáculo arrancó con la salida de ROSES OF THIEVES al escenario para comenzar con “Fend Off The Dark”, uno de sus temas más icónicos. La presencia de la bella Ivett Dudás, vocalista de esta joven banda, es arrolladora. Su técnica vocal arrastra a todos los presentes, sin nada que envidiar a otras mujeres del género más famosas que ella. No necesita más que unos minutos para tener a todo el público entusiasmado. Se contonea al son de la música, cuela guturales como si nada, y atrae todas las miradas con sus poses. La expresividad corporal de la actuación de la vocalista domina el escenario, por encima de su rostro, que lleva parcialmente tapado con un antifaz que oculta sus ojos. Sería la primera de las tres máscaras que estarían sobre las tablas esta noche.


Los particulares ritmos de “Be The Captain” sonaron a continuación. El característico sello del acordeón a cargo de Dominik Hristov-Todorov se alzaba con la base melódica. Y es que el acordeón en Hungría se lo toman muy en serio. Lejos de quedar relegado al papel de mero adorno folclórico, en manos de ROSES OF THIEVES se integra en el entramado metálico con naturalidad, aportando una textura que distingue sus composiciones y refuerza ese carácter festivo que el folk metal sabe explotar tan bien. El resultado es una combinación en la que las melodías de raíz tradicional conviven con la contundencia de las guitarras, sin que ninguna de las dos partes tenga que renunciar a su personalidad.

Mucho más contundente sonó “Hymn of Hell”, que el público seguía con las palmas, mientras la sala se iba llenando. No tengo explicación para esa costumbre que tienen algunos de llegar tarde libre y voluntariamente, perdiéndose así parte o toda la actuación de los teloneros. ROSES OF THIEVES estaba a un nivel muy alto, demostrando que la próxima vez que vengan a Sevilla se habrán ganado el papel de banda principal.
Lo siguiente que nos deparaba la velada fue un cambio con respecto a otros setlist que se han podido ver en fechas anteriores y que a mí personalmente me agradó: en lugar de mezclar varias canciones simplemente tocaron “Once Upon a Time”, invitándonos a bailar al son del acordeón en un tema con muchísimo sabor a folklore, era imposible no dejarse llevar por unas melodías que evocan las danzas húngaras de Brahms.


Justo después el power metal se alzó protagonista con “Keep The Night Inside”, con los bombos de Imre Togyeriska dándolo todo. La curiosa mezcla de estilos de este grupo, que ya ha tocado varios palos en solo dos álbumes publicados desde sus recientes comienzos, son una muestra de la versatilidad de estos músicos.
Llegados a este punto, la versión de “Boys, Boys, Boys” dividió a la sala en dos grupos completamente excluyentes: los que recordamos la gala de Nochevieja de 1987 de Televisión Española y los que no habían nacido aún. Y es que aquella noche medio país, literalmente, asistió a un momento de historia de la televisión en España que cuarenta años después forma parte de la memoria colectiva. Pilar Miró, entonces directora de Radiotelevisión Española, dio el visto bueno a mostrar a cámara lenta el momento en el que a la exuberante cantante italiana Sabrina se le escapó uno de sus atributos femeninos de un ajustadísimo escote. No le corresponde a esta cronista tomar partido en la controversia que aún hoy suscita aquella decisión de convertir una anécdota en un momentazo televisivo y que redujo a Sabrina a mero entretenimiento sin tener en cuenta la persona tras la artista. Es indudable que Sabrina está dentro del top 10 de artistas italianos que un español medio puede mencionar, quizás debido a aquella actuación. Los húngaros ROSES OF THIEVES reinterpretaron a su manera este hit para que todo el mundo se moviera con el mismo entusiasmo, o más, que despertaba en los ochenta. Una mezcla de ritmos electrónicos con metal que sorprendió a los que no habían hecho los deberes antes de venir al concierto, y de nuevo puso sobre el escenario la versatilidad de la banda, especialmente la de una vocalista que ahora además de cantar rapeaba. Consiguió además un ánimo explosivo entre la gente, que ya no pararía de moverse mientras sonaba “Now You’re On”, un tema recién sacado del horno, que en su escasa duración abarca toda una declaración de intenciones sobre cómo quiere sonar esta banda en el futuro.


Entrábamos ya en la última parte del show con “Taste Of Freedom”, coreada por los enfervorecidos asistentes, y “The Last Thing”, en la que el bajo y la guitarra se combinan perfectamente para esa base metálica sobre la que se sostienen los ritmos de danza característicos de la música de este grupo.
Ya solo quedaban un par de canciones para terminar, “White Wolf” y “Not Your Fate”, ambas de su álbum de 2025, “Demons Ascend”, que pusieron el broche final a una actuación magnífica. Como punto a mejorar, me gustaría que la banda siga creciendo y la próxima vez que los vea tengan incorporado el violín también en directo. Por lo demás, no tengo la menor duda de que se han ganado un lugar en la memoria de los que hemos tenido la suerte de verlos. Si retornan algún día como banda principal no les faltará público dispuesto a acudir a la convocatoria.
El telón de ROSES OF THIEVES dio paso a una puesta en escena sencilla pero eficaz. Las coloridas telas que MYRATH instala en su show transportan al público a lugares de arquitectura árabe, dejando muy patente cuáles son sus raíces y su inspiración musical.

Ivett Dudás no iba a ser la única que se tapara la cara esta noche. Morgan Berthet, batería de MYRATH, apareció ocultando sus facciones tras una máscara que arropa con una capucha, incomodando a quien se imagine estar en su piel tras un instrumento que requiere un esfuerzo físico considerable. Es la imagen promocional que ilustra la gira, colocando sobre el escenario una conexión entre lo que el público ha visto antes de llegar y la realidad de lo que encuentra.

Nada más empezar la portentosa voz de Zaher Zorgati nos arrastró, saludando en un perfecto español “Sevilla, ¿qué pasa?”. Ya con eso nos tenía en el bolsillo, y todos nos dejábamos la garganta en los reconocibles coros de “The Funeral”. Zaher no dejaba de animarnos cuando no estaba cantando. No podían haber elegido mejor tema para empezar, es potente, presenta los elementos tan característicos que hacen a MYRATH una banda única, siendo la antesala de lo que estaba por venir. La sala estaba entusiasmada, al dar paso a “Born To Survive” ya todo el mundo seguía con palmas los ritmos pautados por la banda. Antes del solo de guitarra a cargo de Malek Ben Arbia ya Zaher estaba incluyendo elementos vocales árabes en este tema de su álbum de 2019, “Shehili”. La ovación que siguió al final de esta canción se fusionó con la emoción del público ante los primeros compases de “Dance”, sin salirnos de la misma línea temporal. El bajo de Anis Jouini tenía aquí sus momentos de protagonismo, perfectamente acompañado del resto de instrumentos que dan a esta canción el toque personal y mágico que evoca las escenas de los cuentos orientales de las Mil y una noches.

Era momento para hacer una pausa musical y Zaher se arrancó con algunas palabras en español, cosa que el público agradeció, y luego continuó en inglés, comentando que en diez minutos le habíamos contagiado de una energía que no encuentra todas las noches. Siempre que un frontman dice que el público que tiene delante es especial me pregunto si no dijo lo mismo la noche anterior. Sin embargo, tengo que reconocer que, a pesar de haber visitado innumerables veces la sala Custom, esa noche se respiraba un ambiente distinto, sin que pueda explicar por qué.

La pausa sirvió para que se pudiera incorporar al escenario de nuevo Ivett Dudás, para interpretar el dueto “Until The End”, tema que fue grabado para el último álbum de la banda con Elize Ryd, vocalista de AMARANTHE, como voz femenina. Ambos vocalistas dieron todo de sí mismos, para mostrar una emocionante interacción. Estábamos en el primer tercio de la actuación de MYRATH y ya habíamos tenido un momentazo.



En primera fila se encontraba un chico que acudía por primera vez a un concierto. Había estado a las puertas de la sala desde por la mañana, y gracias a ello pudo intercambiar unas palabras con Zaher horas antes de la apertura. Llevaba una camiseta del rapero Tupac, algo bastante inusual en un concierto de metal, y resultó tener este punto en común con el cantante. Zaher se dirigió a él desde el escenario compartiéndolo con todos los presentes, celebrando así su bautismo y creando para este neófito el primero de los que seguro serán muchos momentos especiales en los conciertos venideros a los que acuda.

A continuación, Zaher mostró su lado más personal al contar que para escribir “The Clown” se inspiró en esos momentos en los que un artista tiene que lidiar con problemas de salud mental, y a pesar de todo se presenta ante el público escondiendo la depresión con una sonrisa pintada, como un payaso de circo. Esta sería la tercera máscara que veríamos esta noche, que por ser inmaterial no deja de ser tan real como las que ocultan rostros en carnaval. La interpretación de Zaher fue brillante, dándole vida a la que quizás para mí sea mi favorita del álbum que están presentando en esta gira, “Wilderness of Mirrors”.
La siguiente canción nos trajo otro momento que se quedará en la memoria de los asistentes. En el disco, “Through the Seasons” finaliza con una melodía instrumental que Zorgati aprovechó para darle un toque flamenco, como si fuera a arrancarse por bulerías como decimos por esta tierra, para regocijo del público, que lo celebró con esos “olé” que se reservan para los maestros. “Tenía que hacerlo, estamos en Sevilla”, nos dijo Zaher. Fue un regalo que los presentes nos llevamos y que no vamos a olvidar. En ese lenguaje universal que es la música encontramos puntos de encuentro que deberían recordarnos que no es tan difícil entendernos unos a otros.

El setlist continuó con un par de canciones rescatadas de 2011, “Tales of the Sands” y “Merciless Times”, que a mí personalmente me traen sabor a MEDINA AZAHARA. En esta parte el público tuvo la oportunidad de participar dejándose las gargantas en el empeño. Hasta el punto de que Zaher comentó que a pesar de haber tenido sold out en Madrid, en Sevilla estaba encontrando “fuego”. El ardiente público respondió entusiasmado. Y fue más allá, nos dejó la promesa de que en el siguiente álbum, que ya están preparando, habrá un guitarrista flamenco. Su esperanza está puesta en que sea Vicente Amigo, quién sabe si lo conseguirán. En cualquier caso, es una gran noticia y nos deja con muchas ganas de escuchar su próximo trabajo.
Tras este anuncio sonó “Still the Dawn Will Come”, tema técnicamente complicadísimo que Zaher canta como si alcanzar esas notas fuera pan comido. Al igual que el siguiente, “Edge of the Night”, sigue con la presentación de su último disco, que recorrieron casi entero. Hubo quien echó de menos que no extrajeran nada de “Karma”. Quizás en la siguiente gira tengamos la oportunidad, así tenemos una buena excusa para repetir.

Llegábamos a la última parte de la actuación, con “No Holding Back” con todo el público coreando sin descanso y “Breathing Near the Roar” con el pegadizo “Stidapeley, Stidapeley”, que nadie sabe lo que significa pero tampoco importa mientras podamos cantarlo.

El ambiente se vuelve más sombrío mientras Zaher nos lleva al origen de “Soul of My Soul”, inspirada por las palabras de un abuelo mientras prepara a su nieta, víctima de un bombardeo, para ser enterrada. Escuchamos el tema invadidos por la tristeza, sabiendo que aunque esta noche allí congregados artistas, público y trabajadores, todos pertenecemos al mismo grupo: los que no queremos más guerras.

“Endure the Silence” fue el tema para lucimiento de Kévin Codfert, teclista de la banda, que había estado a cargo de algunos coros durante todo el concierto. Tras ello la banda abandonaba el escenario para una pausa antes del bis. Zaher dio las gracias a la gente por estar ahí y por hacerle sentir que estaba rodeado de una familia, escenificando esta cercanía bajando a cantar “Les Enfants Du Solei” desde el mismo centro de la sala, rodeado de gente.

Ya solo quedaba el himno más reconocible de la banda, “Believer”, durante cuya ejecución la sala volvió a partirse por la mitad, esta vez para acompañar a la banda con unos coros a dos voces dirigidos por Zaher. Para ser aficionados no lo hicimos nada mal. Y ahora a esperar a que vuelvan, que nos lo han prometido. Termino agradeciendo a MADNESS LIVE! la oportunidad de vivir esta experiencia para poder contarla después, ha sido un verdadero placer vibrar con estas dos bandas.
