El rugido de la multitud alcanzó niveles estratosféricos la noche del 6 de febrero de 2025. El Auditorio Nacional, ese coloso de la capital mexicana que ha visto desfilar a los más grandes de la música, se rindió ante el poder del trío regiomontano The Warning. Daniela (voz y guitarra), Paulina (batería) y Alejandra Villarreal (bajo) lograron lo impensable: tres fechas sold out en uno de los escenarios más imponentes de América Latina. La primera de estas noches fue un torbellino de energía, virtuosismo y conexión pura con su público. En total, serán 30 mil personas las que sean testigos de que sin duda, es la banda de rock más potente y mediática del momento.
El camino de The Warning hasta el Auditorio Nacional
Hablar de The Warning es hablar de una historia de perseverancia y talento. Desde sus inicios en 2013, cuando tres hermanas comenzaron a subir covers de Metallica a YouTube, hasta convertirse en la banda de rock más mediática de México, su ascenso ha sido meteórico. Su versión de “Enter Sandman” llamó la atención del propio Kirk Hammett y las llevó a compartir escenario con gigantes del género.
Con una propuesta que fusiona hard rock, metal alternativo y una actitud feroz en el escenario, han conquistado festivales internacionales y giras por Europa y Estados Unidos (El año pasado se presentaron en el Wacken, el festival de metal más importante de mundo) . Su discografía, que incluye álbumes como Escape the Mind (2015), XXI Century Blood (2017), Queen of the Murder Scene (2018), MAYDAY (2021), ERROR (2022) y el más reciente Keep Me Fed (2024), es testimonio de su evolución y madurez artística. Y ahora, con un Auditorio Nacional a reventar, The Warning se consagró como un fenómeno imparable.
La noche en que el Auditorio Nacional rugió
Las luces se apagaron, y el clamor del público se volvió ensordecedor. Tras la caída de una gigantesca manta blanca tres figuras emergieron de la penumbra, vestidas completamente de rojo, cada una con su propio estilo, como si fueran guerreras listas para la batalla. La primera nota de “Six Feet Deep” resonó con brutalidad, y la explosión de sonido confirmó que estábamos ante una noche que sería épica.
Sin dar respiro, el trío lanzó “S!CK”, y fue en “Satisfied” donde Daniela tomó el micrófono con firmeza:
“Yo sé que se saben esta canción, quiero escucharlos gritar”.
La respuesta fue inmediata. Miles de voces se unieron en un estruendoso coro, dejando claro que la conexión entre la banda y su audiencia era total.
Entonces, el Auditorio Nacional se convirtió en un solo latido cuando, en “Choke”, comenzó a surgir el inconfundible cántico:
“¡Oe, oe, oe, Warning, Warning!”
Era un estadio de fútbol convertido en templo del rock: “Cómo me gustaría ver lo que estamos viendo en estos momentos, un Auditorio Nacional lleno, gracias por estar hoy con nosotras, está noche es para ustedes”, dijo Daniela, la mayor de las hermanas Villarreal. La piel se erizaba con cada grito, y la banda, visiblemente emocionada, dejaba que el momento se prolongara antes de atacar con una feroz interpretación de “Dust to Dust” donde la ilminación pasó de un azul a rojo intenso para enfatizar la intensidad de la banda.
Entonces, llegó la primera gran pausa emotiva de la noche. Paulina, con la batería aún vibrando en sus manos, escuchó cómo la multitud rompía en un espontáneo “Las Mañanitas”. Días atrás había el cumpleaños de la nombrada “Mejor Baterista de Rock del año 2023” por Drumeo, y los fans no dejaron pasar la oportunidad de celebrarla.
Tras “Dull Knives”, “Escapism” y “Apologize”, uno de los momentos más introspectivos llegó con un solo de guitarra de Daniela que se sumergió en las raíces del blues. La sala, antes rugiente, quedó atrapada en una atmósfera casi hipnótica, donde cada nota parecía contar una historia propia.
El show del power trio mexicano siguió con “Error”, “More” y “Money”, donde el Daniela y Alejandra involucraron al público en el pegadizo grito de “cash!, Money!”, para luego rematar y frenar un poco los ánimos con “Survive”.
El intermedio trajo consigo una sorpresa. En las bocinas comenzó a sonar “Qué Más Quieres”, pero con una versión acústica, grabada previamente por la banda. El Auditorio Nacional se convirtió en un mar de luces de celulares, creando un ambiente íntimo y nostálgico.
Sin embargo, la melancolía no duró mucho. De repente, Daniela, Paulina y Alejandra irrumpieron de nuevo en el escenario, ahora vestidas completamente de negro, camisa blanca con olanes y con gafas oscuras, listas para incendiarlo con una versión explosiva de “Qué Más Quieres” en su forma más cruda y potente.
Luego de una pausa para que regresaran a su primer vestuario, el siguiente golpe de energía vino con “Consume”, donde el baterista de Holy Wars se unió a la banda, permitiendo que Paulina tomara el micrófono. La baterista demostró que no solo domina los tambores, sino que también puede brillar al frente del escenario.
La recta final: puro frenesí
El set continuó con un despliegue de poder. “Burnout”, “Sharks”, y “DISCIPLE” encendieron la última parte del show con una intensidad desbordante. Cada riff, cada golpe de batería, cada grito era una descarga de adrenalina pura.
Llegó el turno de “Hell You Call a Dream”, uno de sus últimos éxitos y de las más coreadas por las 10 mil almas presentes. Posteriormente, con “Martirio”, la banda demostró que también sabe jugar con los contrastes, dado que la canción, con su aura oscura y dramática, dejó a la audiencia en trance antes de lanzarse a la apoteósica “Evolve”. El cierre definitivo vino con “Nacisista”, un tema donde Paulina muestra el dominio no sólo de la bateria sino de su voz y conexión con el público. “Les tenemos una última canción”, dijo Daniela, para poner broche de oro con la devastadora “Automatic Sun”.
El Auditorio Nacional tembló. No fue solo un concierto, fue una prueba irrefutable de que The Warning ha trascendido cualquier etiqueta. Son más que una banda emergente, son el presente y futuro del rock mexicano.
Y lo mejor de todo: aún quedan dos noches más para seguir escribiendo historia.

FOTOGRAFÍAS CORTESÍA DE OCESA




