Recuerdo que en mi adolescencia un conocido dijo en una fiesta una frase que me impactó: “¡Los integrantes de Metallica son unos semidioses!”. Hoy, la banda no solo es considerada algo así por sus más fervientes admiradores y admiradoras, sino que es calificada como la más grande agrupación del metal de la historia por analistas, medios de comunicación….
A más de 20 años de escuchar esa idea en la celebración y al haber oído la mayoría de sus temas musicales, ya comprendo el fanatismo de esta persona hacia los músicos del grupo. Ya hemos hablado en Heavy Mextal de las frías cifras que respaldan la grandeza de la agrupación y de sus más grandes éxitos, por lo que considero que no es necesario hablar otra vez de eso en este momento. Me centraré en la frase del fan: ésta no solo refleja su “devoción” por la banda, sino que demuestra que un movimiento comenzado en Los Ángeles (Estados Unidos) globalizó un género que no era tan conocido, como actualmente lo es, y que estaba rodeado de estigmas sociales.
Estado de culto
La frase además hace ver que la agrupación ya tenía un estado de culto en aquellos años 2000 y que Metallica ya era en esos ayeres un estandarte de la rebeldía, la pasión y la determinación. El fan no solo demostró que le encanta la banda, sino que soltó en una frase toda una energía acumulada, que solo los angelinos son capaces de hacer.
Así, el grupo liderado por James Hetfield triunfó al hacer que su música alcanzara los rincones menos esperados de la Ciudad de México y que un adolescente los mirara como los hércules del metal.

