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    La noche en que Steve Hackett volvió a abrir el libro sagrado de Genesis en Ciudad de México

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    Forografías: @pennyficent

    El viernes 13 de marzo de 2026, el Auditorio BB se convirtió en un pequeño santuario para los fieles del rock progresivo. No hubo mosh ni avalanchas humanas. Tampoco teléfonos levantados como antorchas. El ambiente fue más bien el de un teatro solemne, con butacas ocupadas por un público en su mayoría ya mayor que parecía haber llegado con décadas de historia a cuestas. Cabelleras canosas, playeras antiguas cuidadosamente conservadas y una reverencia silenciosa que recordaba que aquella música no era sólo entretenimiento: era patrimonio emocional.

    Al centro de esa liturgia apareció Steve Hackett, figura crucial en la arquitectura sonora de Genesis durante su etapa más mítica, la que definió el rock progresivo de los años setenta. Desde su ingreso en 1971, Hackett ayudó a expandir el vocabulario de la guitarra eléctrica: tapping temprano, texturas etéreas, pasajes acústicos que parecían brotar de un manuscrito medieval. Su legado es uno de esos pilares discretos que sostienen catedrales musicales enteras.

    La velada comenzó con “Spectral Mornings”, una pieza que funciona como carta de presentación de su etapa solista. Las primeras notas flotaron en el recinto con la calma de una aurora instrumental, preparando el terreno para un viaje que pronto se adentraría en territorios más épicos. La guitarra de Hackett —precisa, elegante, casi narrativa— parecía contar historias incluso cuando no había palabras.

    A su alrededor, los músicos de Genetics reconstruían con precisión arqueológica los paisajes sonoros de la era clásica de Genesis. No se trataba de nostalgia barata: era más bien un ejercicio de memoria colectiva. Cuando aparecieron los primeros acordes de “Watcher of the Skies”, la sala entera pareció reconocer la señal de entrada a otro tiempo.

    El repertorio avanzó como una novela progresiva. “Dancing With the Moonlit Knight” evocó aquella Inglaterra pastoral que Genesis supo convertir en mito musical, mientras “The Musical Box” recordaba los días en que el rock progresivo todavía estaba inventando sus propias reglas. En el Auditorio BB no había multitudes agitadas; había, en cambio, una audiencia concentrada, escuchando con la atención que normalmente se reserva para una orquesta.

    Uno de los momentos más celebrados llegó con “Firth of Fifth”, cuyo solo de guitarra —uno de los más celebrados en la historia del género— resonó con una elegancia casi cinematográfica. Hackett no necesitó exagerar gestos ni teatralidad: bastó el fraseo preciso de su instrumento para que la sala respondiera con aplausos prolongados.

    La noche avanzó hacia terrenos más introspectivos con “Blood on the Rooftops”, una pieza delicada que recordó cuánto espacio podía existir entre el rock y la sensibilidad acústica. Y luego, inevitablemente, llegó el coloso narrativo: “Supper’s Ready”. Más que una canción, es una travesía musical que durante décadas ha sido considerada una de las cumbres del progresivo. Interpretarla en vivo sigue siendo una declaración de principios.

    El tramo final del concierto tejió otra de las grandes suites de Genesis cuando “The Cinema Show / Aisle of Plenty” desembocó en una atmósfera casi hipnótica. Poco después, “Dance on a Volcano / Los Endos” levantó la intensidad instrumental, recordando que el progresivo también podía rugir.

    Para el encore, la banda regresó al universo conceptual de The Lamb Lies Down on Broadway. “The Lamb Lies Down on Broadway”, seguida por “Fly on a Windshield” y “Broadway Melody of 1974”, cerró el círculo con un guiño a uno de los capítulos más ambiciosos en la historia de Genesis.

    Al terminar, el público permaneció unos segundos en silencio antes de aplaudir con fuerza. No era sólo entusiasmo: era gratitud. Porque, medio siglo después de aquellas grabaciones legendarias, Steve Hackett sigue actuando como guardián de una tradición que ayudó a construir.

    Y esa noche en Ciudad de México, entre butacas ocupadas por generaciones de oyentes pacientes, las viejas canciones volvieron a respirar como si el tiempo —por un instante— hubiera decidido detenerse.

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    Braulio Carbajal
    CEO-Editor de Heavy Mextal/ Periodista de economía, pero con alma de metal. "If there's a new way, i'll be the first in line..."/ Contacto: carbajal.braulio@gmail.com o braulioc@heavymextal.com/

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