Kerry King, guitarrista de Slayer, habló sobre la relación que ha llevado los últimos años con el bajista Tom Araya.
Durante una entrevista con Luiz Cesar Pimentel de Cucamonga, el guitarrista abordó con apertura cómo el fallecimiento de Jeff Hanneman en 2013 afectó de forma distinta a cada miembro de la banda. Este episodio, marcó también un punto de inflexión en la dinámica interna del grupo, influenciando decisiones posteriores como el retiro parcial de Araya y la posterior reactivación temporal de la agrupación en 2023.
Según King, la pérdida de Hanneman impactó más intensamente en Araya que en él mismo, un matiz que no atribuyó a la calidad de sus respectivas amistades, sino a las maneras individuales de procesar la ausencia. King señaló que mientras él mantuvo su impulso para seguir activo, Araya experimentó un desgaste emocional que terminó inclinándolo hacia el retiro antes que a la continuación. Sin embargo, fue el propio Araya quien, en 2023, manifestó interés en regresar a los escenarios, hecho que desembocó en su participación en festivales como Riot Fest y Aftershock.
King describió su vínculo actual con Araya como funcional y sin mayor interacción fuera del contexto de trabajo: no mantienen comunicación telefónica regular y los mensajes de texto son escasos. Esta falta de contacto, lejos de ser un reflejo de animosidad, parece ser una consecuencia natural de cuatro décadas de convivencia creativa intensa y de los cambios personales que el tiempo impone. Kerry resaltó que Araya ya no es la misma persona con la que inició Slayer, mientras que él mismo afirma haberse mantenido muy cercano a su versión de los veinte años.
De cara a 2025, la relación renovada entre King y Araya ha permitido no solo el cierre de pendientes, como la participación reprogramada en el Louder Than Life Festival —cancelada en su momento por causas de fuerza mayor—, sino también la oportunidad de formar parte de eventos emblemáticos como el show homenaje a Black Sabbath en Birmingham. Para King, estos encuentros no son simplemente compromisos laborales, sino instantes donde se reivindica, aún con cicatrices, el legado compartido que construyeron junto a Hanneman y que sigue vibrando en cada acorde que hacen resonar sobre el escenario.

