El regreso de Non Servium a la Ciudad de México, programado para el próximo 17 de abril en el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes, ocurre en un contexto donde la tecnología ha modificado la forma en que se vive la música en directo. Para Karlos “Animal”, vocalista de la banda desde su fundación en 1997 en Móstoles, ese cambio no es menor: atraviesa la experiencia del concierto, la creación musical y, en general, la relación entre el público y el arte.

Todos esos ratos que pasamos con el celular así, te lo llevas inmortalizado para verlo luego en casa. Pero estás perdiendo esa magia de ese momento, de ese instante: Karlos “Animal”.
En conversación con HEAVY MEXTAL, el músico español coloca ese tema en el centro. Su postura es directa. “Yo esto lo odio”, dice al referirse al uso constante de celulares durante los conciertos. No se trata de una crítica superficial, sino de una preocupación por lo que considera una pérdida de sentido del presente. “A mí me gustaría que en la entrada se tuvieran que dejar los teléfonos… porque se está perdiendo… Yo voy a ver a un grupo que tengo ganas de verlo y quiero estar pendiente del grupo. Quiero estar viviendo ese momento”.
La escena es reconocible: pantallas levantadas, grabaciones continuas, fragmentos destinados a redes sociales. Para Karlos, esa práctica implica un intercambio desigual. “Todos esos ratos que pasamos con el celular así, te lo llevas inmortalizado para verlo luego en casa. Pero estás perdiendo esa magia de ese momento, de ese instante”. Su reflexión se detiene en una idea concreta: el valor del presente. “El momento presente, que es lo más valioso que tenemos en la vida… estamos aquí, ahora. Esto es lo que importa”.
Ese mismo eje lo conecta con otro fenómeno que observa con distancia: la inteligencia artificial aplicada a la música. En su caso, la reacción no es ambigua. “Eso es algo que no puedo con ello… me produce una rabia tremenda”. La incomodidad surge cuando compara el proceso creativo tradicional con la inmediatez de las herramientas automatizadas. “No es fácil escribir una letra, no es fácil componer una canción… para que alguien coja con una máquina y diga ‘hazme esto’ y en un segundo lo tengas… es algo que no es natural”.
Relata incluso una experiencia reciente: descubrir una canción que le parecía destacable y luego enterarse de que había sido generada por inteligencia artificial. “Dije ‘qué bueno’, y luego descubrí que era inteligencia artificial… y automáticamente dejé de escucharlo”. Más que una postura técnica, su rechazo se basa en una idea de autenticidad vinculada al esfuerzo, al tiempo y a la experiencia personal detrás de cada composición.
Ese vínculo con lo orgánico también define la identidad de Non Servium. A casi tres décadas de trayectoria, la banda mantiene una línea clara sobre lo que representa. “Somos una banda de punk, hardcore punk, con un estilo bastante personal… creo que hemos encontrado nuestra propia esencia”. Para Karlos, la evolución no implica ruptura, sino continuidad. “Puede haber evolución musicalmente, pero tú sabes que estás escuchando Non Servium desde el primer segundo”.
Esa consistencia no se plantea como una carga. Ante la pregunta sobre si sienten responsabilidad de representar a su público, responde sin rodeos: “No creemos que sea un peso… lo único que tenemos claro es que tenemos que ser consecuentes con lo que decimos”. La coherencia aparece como el único parámetro. “El día que dejemos de ser fieles a lo que decimos en nuestras canciones, sería para preocuparnos”.
En el proceso creativo, el filtro es igual de concreto. “Si no me pone los pelos de punta cuando la estoy tocando en mi casa… es que no es una buena canción. En el momento en el que estás tocando algo y se te ponen los pelos de punta… dices: esto es bueno”.
Non Servium y el cine
La relación con el cine, presente en varios discos del grupo, también forma parte de su lenguaje. Han utilizado intros y referencias a lo largo de su discografía, incluyendo música de Ennio Morricone al inicio de sus conciertos. Al imaginar qué tipo de película encajaría con su sonido, Karlos responde sin rodeos: “El odio”. La referencia remite a un tono específico: urbano, directo, sin concesiones.
En paralelo, el contexto global no le resulta ajeno. Al proyectar el momento actual como una película, su lectura es pesimista: “Sería una película de terror y de un apocalipsis total”. La combinación de tensiones políticas y avances tecnológicos descontrolados alimenta esa visión. “La tecnología… está avanzando a unas velocidades que dan vértigo… es un instrumento que se puede usar tanto para cosas buenas como para cosas malas”.
Pese a ese panorama, el vínculo con América Latina, y particularmente con México, se mantiene como un punto de contraste. “A mí viajar a Latinoamérica es una de las cosas que más me llenan… y cuando hablamos de México hay algo especial”. La expectativa por el concierto es clara. “Estoy contando las horas… tocar allí para mí es una brutalidad”.
Sobre el escenario, adelanta un recorrido amplio por su discografía. “Un concierto sin tregua, sin descanso… hemos intentado recopilar un poco de cada disco”. La intención es cubrir distintas etapas de la banda, consciente de que siempre habrá ausencias en el repertorio.
El presente inmediato está marcado por esa gira, mientras que en el mediano plazo se prepara nuevo material. “Acabamos de terminar de grabar el siguiente disco… yo creo que será para septiembre”. Sin embargo, vuelve a insistir en su idea central: priorizar el momento actual. “Vamos primero por esta gira”.
Al final, cuando se le pide resumir lo que la música significa en su vida, la respuesta no introduce matices: “Todo”. La define como un espacio que ha funcionado en distintos sentidos. “Me lo ha quitado todo y me lo ha dado todo… siempre ha sido un refugio”. En esa relación se condensa buena parte de su postura frente a la tecnología: una defensa de lo vivido frente a lo replicado, de lo inmediato frente a lo diferido.
En un contexto donde la experiencia musical se fragmenta entre pantallas, algoritmos y registros digitales, Karlos Animal plantea una idea sencilla, pero poco habitual en la práctica: estar presente. Para Non Servium, esa sigue siendo la base. Y en el escenario, al menos por ahora, no parece negociable.
DA CLICK EN LA IMAGEN PARA CONSEGUIR ENTRADAS PARA SU CONCIERTO EN MÉXICO:


