El mundo del heavy metal no deja de girar en torno a las declaraciones y movimientos de Max Cavalera, figura icónica que marcó una época con SEPULTURA, la banda brasileña que revolucionó el género en las décadas de los 80 y 90. En los últimos años, el vocalista y guitarrista no ha dudado en expresar su postura sobre la gira de despedida de la agrupación que él mismo fundó, dejando claro que, para él, el verdadero espíritu de SEPULTURA no reside en lo que hoy lleva ese nombre, sino en el camino que comparte con su hermano Igor Cavalera. A medida que la banda se prepara para cerrar un capítulo de 40 años en 2026, las tensiones entre el pasado y el presente de este titán del metal sudamericano vuelven a encender debates entre los fanáticos.
El adiós de SEPULTURA y las palabras de Max Cavalera
SEPULTURA anunció su gira de despedida en 2024, un recorrido que arrancó el 1 de marzo en el Arena Hall de Belo Horizonte, Brasil, con un concierto que agotó entradas y presentó al nuevo baterista Greyson Nekrutman, conocido por su paso por SUICIDAL TENDENCIES. Este tour, que culminará en un gran evento en São Paulo en 2026, busca celebrar cuatro décadas de historia, álbumes icónicos como Arise y Roots, y una evolución que llevó al grupo desde el thrash metal crudo hasta experimentaciones con ritmos tribales y groove. Sin embargo, para Max Cavalera, quien abandonó la banda en 1996 tras conflictos internos, este final no representa más que el cierre de una etapa que, en su opinión, dejó de ser auténtica hace mucho tiempo.

En una reciente declaración, Max expresó sin rodeos su sentir: “Todavía lo llaman SEPULTURA, pero todos saben que no es lo mismo y nunca va a ser lo mismo”. Para él, el alma de la banda reside en lo que él e Igor, exbaterista del grupo, han construido fuera de esa estructura. Juntos, los hermanos Cavalera han dedicado años a revisitar el catálogo clásico de SEPULTURA con proyectos como CAVALERA CONSPIRACY y presentaciones en vivo que recuperan temas de discos legendarios como Beneath the Remains y Chaos A.D.. “Siento que Igor y yo llevamos el espíritu de SEPULTURA con nosotros en todo lo que hacemos”, afirmó Max, subrayando que su conexión con ese legado trasciende el nombre oficial de la banda.
Un legado dividido: La visión de Max e Igor
Max Cavalera no escatima en resaltar la importancia de mantener viva la esencia de lo que SEPULTURA significó en su apogeo. “La forma en que los hicimos fue como siempre lo hicimos: salió de nuestro corazón”, dijo refiriéndose a los clásicos que él e Igor reinterpretaron en los últimos años. Para los hermanos, este proceso no es solo un ejercicio nostálgico, sino una forma de preservar lo que consideran “algo sagrado”. Max describe esta conexión como un “corazón joven” que se niega a ser contaminado por las dinámicas de la industria musical o las disputas del pasado.
La salida de Max de SEPULTURA en 1996 marcó un quiebre definitivo. Su partida estuvo ligada a tensiones con el resto de la banda tras la decisión de separarse de Gloria, su esposa y entonces mánager del grupo. Igor permaneció hasta 2006, cuando también dejó la formación para reunirse con su hermano en nuevos proyectos. Desde entonces, los Cavalera han forjado un camino paralelo que, según Max, encarna la verdadera herencia de lo que alguna vez fue SEPULTURA. “No tengo nada que ver con lo que están haciendo, con la disolución de la banda. Igor y yo tenemos nuestro propio camino”, sentenció.
La respuesta de Andreas Kisser: Un intento de reconciliación
Del otro lado del espectro, Andreas Kisser, guitarrista de SEPULTURA desde 1987 y uno de los pilares de la banda tras la salida de los Cavalera, ha adoptado un tono más conciliador. En una entrevista durante la convención NAMM en Anaheim, California, a principios de 2025, Kisser habló sobre la posibilidad de reunir a Max e Igor para el concierto final en São Paulo. “Espero que sí”, afirmó, destacando que la idea es convertir ese evento en una celebración masiva con “todos los invitados y amigos” que han sido parte de la historia del grupo.
“No hay razón para pelear”, continuó Kisser. “Simplemente subimos al escenario y disfrutamos. Sabemos tocar las canciones. Será una fiesta para los fans”. Esta invitación abierta no es nueva: en 2024, durante una charla con Moshpit Passion, Andreas ya había extendido la mano a todos los exmiembros, incluyendo a los hermanos Cavalera, para que se sumaran al adiós definitivo. “Todo es posible”, dijo entonces, enfatizando que el objetivo es grabar el concierto como un registro histórico y despedirse “de forma relajada, sin prisas”.
Max rechaza la reunión: “No hay ninguna razón para volver”
A pesar de los esfuerzos de Kisser por tender puentes, Max Cavalera no muestra interés en participar. En una entrevista con Metal Injection, el vocalista abordó los rumores de una reunión con claridad: “Estoy un poco sorprendido por ello, ¿sabes?”. Para él, la verdadera reconciliación ya ocurrió cuando se reencontró con Igor, un momento que describe como “la verdadera reunión”. Desde entonces, los hermanos han regrabado discos clásicos y girado juntos, libres de lo que Max llama “drama y estrés” del pasado.
“Tenemos una regla tácita entre Igor y yo: vamos a hacer esto ahora de forma diferente, por amor al arte”, explicó. Este enfoque ha guiado sus proyectos recientes, incluyendo la participación de músicos como Travis Stone e Igor Amadeus Cavalera, hijo de Max, quienes aportan frescura y conectan con las nuevas generaciones de fanáticos del metal. “No veo la necesidad de una reunión”, insistió Max, argumentando que regresar a SEPULTURA implicaría volver a un entorno que prefiere evitar. “Sé que sería volver a más estrés y cosas que no necesito en mi vida”, añadió.
El vocalista va más allá al cuestionar la relevancia de una reunión ahora que SEPULTURA se prepara para disolverse. “La banda se acabó e Igor y yo podremos seguir haciendo lo que queramos con CAVALERA CONSPIRACY, que es SEPULTURA en sí misma”, afirmó. Para Max, cualquier intento de volver al redil oficial pondría en riesgo lo que han construido con su proyecto actual, algo que no está dispuesto a sacrificar. “Cuanto más tiempo pasa, más siento que no la necesito”, sentenció.
El futuro del legado de SEPULTURA
A medida que la gira de despedida avanza, el contraste entre las posturas de Max Cavalera y Andreas Kisser refleja una división que trasciende lo personal y toca el corazón de lo que SEPULTURA significa para el heavy metal. Por un lado, Kisser y la formación actual buscan cerrar el ciclo con una celebración inclusiva que honre toda la trayectoria de la banda, desde sus raíces thrash hasta su evolución con vocalistas como Derrick Green. Por otro, Max e Igor defienden que el espíritu original vive en ellos, fuera de las estructuras que aún llevan el nombre de SEPULTURA.
El concierto final en São Paulo en 2026 promete ser un hito, con o sin los Cavalera. Para los fans, será una oportunidad de despedir a una banda que marcó generaciones y abrió caminos para el metal latinoamericano en el mundo. Sin embargo, las palabras de Max resuenan como un recordatorio de que, para algunos, el verdadero SEPULTURA ya no existe bajo ese nombre. “Es tan genial la forma en que los estamos haciendo”, dijo sobre su trabajo con Igor, dejando claro que su legado seguirá adelante, independientemente de lo que ocurra en el adiós oficial.
En un género donde la pasión y la autenticidad son moneda corriente, la historia de SEPULTURA y los Cavalera sigue siendo un capítulo abierto, lleno de matices y emociones. Mientras el telón cae sobre una era, el debate sobre su esencia perdura, alimentando la llama del heavy metal que, como dijo Max, sigue ardiendo en un “corazón joven” que se niega a apagarse.

