Martín Méndez, bajista uruguayo de Opeth y segundo miembro más antiguo de la agrupación sueca después del vocalista y guitarrista Mikael Åkerfeldt, conversó con Heavy Mextal sobre la visita de la banda a la Ciudad de México, programada para el 11 de noviembre en la Arena CDMX. La fecha cierra la segunda etapa de la gira latinoamericana con la que Opeth presenta su más reciente disco, The Last Will and Testament, antes de que el grupo entre en un receso sin fecha de regreso definida. En la charla, Méndez habló del recibimiento del público a las nuevas canciones, del show que la banda ofreció meses atrás en el anfiteatro de Pompeya, de su visión sobre la manera en que el consumo digital ha reducido la música a fragmentos en lugar de canciones completas y de las prácticas del público en los conciertos actuales.

Opeth se formó en Estocolmo en 1990 y desde entonces ha atravesado distintas etapas musicales, del death metal más crudo al rock progresivo con pasajes acústicos. Méndez se integró al grupo en 1997, poco antes de la grabación de My Arms, Your Hearse, y desde entonces ha tocado en cada disco de la banda a partir de Still Life. Nació en Montevideo en 1978 y emigró a Suecia a los 17 años.
The Last Will and Testament salió a la venta en noviembre de 2025 y marcó el regreso de los gritos guturales de Åkerfeldt a la formación de canciones completas, un recurso que la banda había dejado de lado en discos anteriores. Méndez describió la recepción del material en vivo. “Ha sido sólo positivo creo, claramente no puede satisfacer a todo el mundo nunca, pero en general la percepción ha sido buena”, dijo, y agregó que el público recibió bien la vuelta al gutural.
El bajista explicó que tocar canciones nuevas y complejas representa un reto para la banda, pero que ya se acostumbraron a interpretarlas en vivo. “Nos hemos acostumbrado muy bien a tocarlos, suenan muy bien en directo, así que súper contentos con todo como ha ido la verdad”, comentó.
La banda ya se presentó en México en mayo de 2025, cuando abrió los conciertos de Judas Priest en la Arena CDMX. Ahora regresa como cabeza de cartel, lo que según Méndez permitirá un show más extenso que el anterior, con un repaso amplio por la discografía del grupo sin dejar de lado el disco más reciente.
La fecha en la capital mexicana será la última de esta etapa de gira. Después, la banda hará una pausa indefinida antes de volver a tocar en el país. “Después de este concierto nos tomaremos una pausa indefinida por el momento, y pasará tiempo para que volvamos a México, mínimo un par de años, querría decir”, explicó Méndez.
Sobre el cierre del ciclo, el bajista habló de la mezcla de sentimientos que suele acompañar el final de una gira. “Cuando terminas una gira, por un lado, tenés la parte un poco triste, se terminó el ciclo este, pero al mismo tiempo contento de haberlo superado, que haya salido bien”, dijo. Añadió que después de casi dos años de gira la banda necesita un descanso para recargar energía antes de retomar el trabajo.
Meses antes de la fecha mexicana, Opeth se presentó el 10 de julio de este año en el Anfiteatro degli Scavi de Pompeya, el mismo recinto donde Pink Floyd filmó su concierto de 1971. Méndez recordó esa noche como una de las más especiales de su carrera. “Es un concierto que, bueno, de estos que realmente lo llevaremos en el recuerdo por el resto de la vida, porque es un sitio emblemático”, dijo. Describió una energía particular entre los cinco integrantes de la banda esa noche, algo que consideró poco habitual. “Fue algo, una experiencia brutal, la verdad”, agregó.
“La música son canciones, no fragmentos”
La conversación también tocó el estado actual del metal progresivo y la manera en que la tecnología y las redes sociales han modificado el consumo de música. Méndez consideró que el formato de fragmentos cortos que popularizaron las plataformas digitales aleja al público de las canciones completas. “Ahí nos estamos olvidando un poco de lo que es la música en general, la música en sí, que son canciones, no fragmentos”, dijo. Al mismo tiempo, reconoció que la tecnología ha abierto posibilidades de estudio y práctica que antes no existían para músicos de países como Uruguay.
Sobre el uso de teléfonos para grabar conciertos completos, el bajista fue cauteloso al opinar. Dijo que no le corresponde decirle al público qué hacer, aunque compartió su preferencia personal. “Lo que más me gusta es que la gente esté disfrutando realmente el concierto con sus ojos”, señaló, y agregó que quienes graban todo el show podrían estar perdiéndose parte de la experiencia.
Méndez también se refirió a la relación de la banda con el público latinoamericano, al que describió como un factor que motiva el regreso constante de Opeth a la región. Sobre planes futuros, dijo que aún es pronto para hablar de un nuevo disco. “Es bastante pronto todavía, entre nosotros hablamos algunas cosas, sin otra vez decir que no, hay ideas, planes e ideas, pero no hay nada concreto”, explicó.
Al cierre de la entrevista, el bajista habló del lugar que ocupa la música en su vida. “Es de las cosas más importantes que he conocido en mi vida, aparte de mis hijos”, dijo, y agregó que no podría vivir sin ella. Méndez invitó a los seguidores de la banda que aún no tengan boletos a asistir al concierto del 11 de noviembre en la Arena CDMX, la última oportunidad de ver a Opeth en México por un tiempo prolongado.

