El thrash metal no sería lo que es sin Slayer, una banda que definió el género con riffs abrasivos y letras viscerales. Sin embargo, incluso los titanes enfrentan cambios. En una reciente entrevista, Kerry King, guitarrista y pilar de Slayer, abrió su corazón sobre cómo la muerte de Jeff Hanneman en 2013 marcó un antes y un después en su relación con el vocalista y bajista Tom Araya. Sus palabras, crudas y honestas, muestran las grietas que el tiempo y la pérdida han dejado en una de las bandas más influyentes del metal.
La sombra de Jeff Hanneman en Slayer
La muerte de Jeff Hanneman, ocurrida el 2 de mayo de 2013 por cirrosis alcohólica, golpeó fuerte a Slayer. Hanneman, guitarrista fundador y compositor clave, dejó un vacío que aún resuena. Según King, en una charla con Luiz Cesar Pimentel para Cucamonga (Brasil), el impacto fue especialmente duro para Tom Araya. “Creo que la muerte de Jeff le afectó más a Tom que a mí”, confesó Kerry. “No lo digo por falta de amistad, sino porque mi reacción fue diferente. Fue algo terrible, pero a Tom le pegó más fuerte. Creo que eso lo llevó a querer dejar la banda antes que yo”.

King no oculta que la pérdida de Hanneman cambió la dinámica interna. Para Araya, Slayer ya no era lo mismo sin su compañero de décadas. Esto lo llevó a plantearse el retiro, mientras que Kerry, siempre fiel a su espíritu guerrero, quería seguir adelante. “Nunca quise parar”, admite King. Esa diferencia de perspectivas marcó una distancia que, aunque no rompió la banda, sí transformó la relación entre ambos.
Una relación distante, pero funcional
King es claro: su conexión con Tom Araya no es la de antaño. “Como en los primeros días de Slayer, no hablamos por teléfono ni nos escribimos mucho”, explica. “Después de 40 años juntos, Tom es una persona muy diferente. No es el mismo con el que fundé la banda. Yo, en cambio, sigo siendo más o menos el mismo que en mis 20”. A pesar de esta distancia, no hay animosidad. “Me cae bien Tom. Somos buenos. Cuando nos reunimos el año pasado para ensayar, no fue incómodo”.
Esa reunión fue para los esperados shows de Slayer en 2024, en el Riot Fest de Chicago y el Aftershock de Sacramento. Los conciertos, que marcaron el regreso de la banda tras su supuesto adiós en 2019, fueron un éxito. “Después del segundo show, nos tomamos un trago. Tom bebe tequila, y a mí me encanta, así que fue un buen momento”, recuerda King con una sonrisa. Este año, Slayer volverá a los escenarios en el Louder Than Life (tras cancelar en 2024 por un huracán) y en un evento especial con Black Sabbath en Birmingham, Reino Unido, en julio.
Slayer en 2025: ¿Un futuro incierto?
Aunque los shows de 2024 fueron un éxito, el futuro de Slayer sigue siendo una incógnita. La decisión de volver a tocar partió de Araya, algo que sorprendió a King. “Tom quiso hacer esos shows, y yo le dije: ‘Nunca quise parar, así que hagámoslo’”, cuenta. Sin embargo, la distancia personal entre ambos sugiere que cualquier plan a largo plazo dependerá de cómo logren equilibrar sus diferencias.
Por ahora, los fans pueden esperar con ansias los próximos conciertos, especialmente el de Birmingham, donde Slayer compartirá escenario con leyendas como Black Sabbath. “Estoy muy emocionado por ese show”, dice King, dejando claro que, a pesar de los cambios, su pasión por el metal sigue intacta.

