Fotos y Texto: Estrella UM y Jonatan
CELTIAN volvía a Sevilla el sábado 17 de enero, justo un año y un día después de hacer sold out en su anterior actuación en esta ciudad. Esta vez no actuaría ninguna banda que abriera para ellos, y tampoco se había publicado un nuevo trabajo entre ambas apariciones. La fecha se presentaba como una segunda oportunidad de verlos dentro de la misma gira, “Secretos de amor y muerte”. Ante esta propuesta el público respondió acudiendo a la cita, mezclándose aquellos que quisieron repetir experiencia con otros que aprovecharon la oportunidad de no volver a perdérselos. En cualquier caso, como aliciente, el grupo había anunciado a través de sus redes sociales que el setlist iba a sufrir variaciones.

La emoción se palpaba entre los fans que acudieron desde diversas partes del país, incluso desde fuera de la península, para acompañar a la banda en el tramo final de su tour. La velada comenzaba abriendo sus puertas para los poseedores del pase para el Meet & Greet, que aguardaron a que acabara la prueba de sonido para tener la oportunidad de saludar a los miembros de la banda y hacerse fotos con ellos. Para quienes era la primera vez que experimentaban un encuentro como este los nervios eran más visibles, aunque seguro que todos se llevaron el recuerdo para siempre. Acabado el M&G la banda se retiró para prepararse mientras se abrían las puertas para los que quedaban esperando fuera en esta fría y húmeda tarde de invierno. La sala se llenó rápidamente. No sabemos la edad de los más veteranos, pero sí de los más jóvenes, dos hermanas gemelas de ocho años que cuando sean mayores atesorarán estas vivencias.


La intro comenzaba a sonar. Los músicos, todos vestidos de negro, se colocaban en el escenario, David a la batería, el bajista Miguel y el guitarrista Sergio en los extremos, y más centrados el violinista Txus y el flautista Diego. En el centro, Xana iba a protagonizar el espacio con su melena de fuego y su potente voz. “La profecía” se ofreció como aperitivo, enlazando rápidamente con “Sueños de cristal”, ambas extraídas del último trabajo que da título a la gira. Una vez metidos en el ambiente, CELTIAN llevó a su público a recordar “Solsticio de Driade”, el primer tema que nos trasladaría a su trabajo publicado en 2019. Los instrumentos sonaban claramente, perfectamente nivelados, contribuyendo cada uno a una mezcla equilibrada de folk y metal. Pero no permaneceríamos en esta tierra de hadas mucho tiempo, porque enseguida volvimos al último disco. Xana aprovechó para mostrar el poderío de su voz a capella con el pretexto de que todo el público pudiera ensayar los coros. Así, entre todos, ejecutamos “Hasta el final” seguida de “Renacer”.


Era el momento de recordar otro trabajo anterior con “Sendas de leyenda” y dar paso a “El Hechizo”, ocasión en la que el público demostró que se sabía la letra de principio a fin. Durante “Siempre seré tu estrella” los asistentes se encargaron de crear un cielo estrellado con las luces de sus teléfonos móviles, en un ambiente definido por Xana como de melancolía y esperanza. Xana abandonó el escenario para dejar paso a una pieza instrumental, que hizo las delicias de los fans más entregados, aclamando especialmente a David, el batería. Siguió “Maleficio de sangre”, la canción más heavy de la noche, que sirvió para hacer una demostración del dominio vocal de Xana alternando su dulce voz con unos guturales perfectamente ejecutados.


Teniendo al público en el bolsillo, la banda tocó “Niamh” y “Magia de luna”, que personalmente encuentro demasiado edulcoradas. Esperaba que en directo le agregaran algo más de contundencia, pero aquí el metal se diluyó y los cuernos dieron paso a brazos meciéndose. Aunque no duró demasiado, los ritmos se aceleraron y las bases se hicieron más contundentes al entrar el invitado especial de la noche, Kike Sanz, guitarrista de LUJURIA, que se encargó de acompañar a Sergio en las guitarras de “La musa del bosque”. A continuación “Al otro lado del camino” trajo otro momento destacado. Diego dejó sus instrumentos de viento para ponerse a cantar con Xana. Hay que reconocerle valor, ciertamente. No hizo mal papel, pero el nivel vocal de ambos es muy diferente. El ambiente se había vuelto a acaramelar y los brazos se mecían de nuevo. En cuanto acabó la canción la banda dejó solos a Xana y a Txus con su bouzouki, bajaron las luces y “Oh Catarina” bajó las revoluciones aún más.


A partir de ahí aceleraríamos con “Caricia mordaz”, que volvería a acercarnos a la orilla heavy de esta travesía que estaba llegando a su fin. A lo largo de todo el concierto CELTIAN había estado navegando entre los mares embravecidos del metal y las suaves corrientes del pop, consiguiendo convencer a un público con gustos muy variopintos. Esta esencia se plasmó en la siguiente canción, “Eula”, guitarras con estilo hard rock clásico combinadas con flautas y violines. En los últimos temas había que hacerse la foto de rigor, grabar al público y despedirse hasta la siguiente ocasión. Pero no podían irse sin tocar la canción más esperada, “En tierra de hadas”, que puso el colofón una la noche en la que el sonido estuvo a cargo de Borja, y al que hay que agradecerle el cuidado que puso en que todo se escuchara bien.


En la ejecución del saludo final la omnipresente influencia de MÄGO DE OZ se hizo obvia, lo cual no debe extrañar a nadie que conozca los lazos que unen a las dos bandas. CELTIAN tiene un trabajo difícil por delante si quiere desprenderse de su influjo, pero cuenta con armas encarnadas en músicos que, aunque aún buscan su propia identidad, tienen calidad suficiente para contar su propia historia. Para finalizar la crónica solo me queda agradecer la oportunidad brindada por Calle Underground, que ha permitido que estuviéramos allí para contártelo.

