Jehnny Beth llegó al pasado Corona Capital 2025 sin expectativas. Originalmente programada para un escenario pequeño, una serie de cancelaciones la catapultó en el último minuto a uno de los dos principales. El cambio fue caótico: equipo que no llegaba, monitores que fallaban, minutos de incertidumbre antes de subir. Pero cuando las primeras notas de su set resonaron, el público mexicano convirtió el desorden en catarsis. Para muchos, incluida ella misma, aquello fue algo más que un concierto.
“El arte es necesaria y trabaja contra todas estas fuerzas malvadas que están en juego”, dice Beth en entrevista con HEAVY MEXTAL sólo unos días después del evento, todavía con la adrenalina del show. “Creo mucho en la arte. Los artistas son los primeros contra los que los gobiernos fascistas van en contra porque saben lo poderosos que son. No creo que se necesita ser directamente político para tener un impacto político”. En su visión, el arte no es escapismo: es resistencia. “Necesitamos poner un espejo sobre quiénes somos, sobre cómo nos sentimos. Eso es lo que quiero del arte, de los filmes, de las presentaciones. La música y los conciertos son un gran modo de proteger la empatía y de crear conexiones entre nosotros en estos momentos de conflictos, de división”.
Esa idea de conexión fue lo que marcó su actuación. En el momento más eufórico de su show se lanzó al público, hizo crowd surfing y exigió que dejaran de grabar y bailaran. “Les dije: quiero que se muevan, dejen de grabar con su teléfono y bailen. Y funcionó, la gente se fue muy loca”. Algunos la bautizaron en el momento como “Jehnny Death”, un apodo que ella misma celebra. El mosh pit se abrió, el caos previo se transformó en energía pura. “Fue muy estresante, pero cuando empezamos le dije a Johnny Hostile (uno de sus músicos): ahora lo disfrutamos. El estrés y el caos se han acabado, ahora lo disfrutamos”.

En el set incluyó un cover que explica buena parte de su ADN sonoro actual: “Army of Me” de Björk, pero en una versión “con más grito, con más enojo”. “Creo que es una canción bastante enojosa y me gusta esa parte de la canción”. Ella suele interpretar otro cover: “Inversion” de Quicksand, la pista que abre Distant Populations (2021). “Quicksand ha sido nuestra referencia principal cuando estábamos en el estudio, porque influyó a muchas de las bandas de los 90 con la mezcla de hardcore con shoegaze, lo que les llevó a Deftones y a todas estas bandas increíbles de los 90. Son el origen de eso y los respeto mucho”.
Su nuevo álbum, “You Heartbreaker, You”, dice, bebe directamente de esa estética. La recepción en México ha sido mejor de lo que esperaba. “Me voy a cosas sin expectativas en estos días. Solo lanzo cosas y todo lo que sucede me hace feliz. Me siento muy agradecida en este momento de poder hacer música, de poder dar un espacio, una voz. No tomo nada por desgraciado”. Admite, sin embargo, admite que aún hay camino: “Corona Capital se siente como una victoria, pero todavía hay mucho trabajo que hacer y para que mi equipo se pague mejor. Los tiempos son duros”.
La conversación deriva hacia su lucha personal, que es también la lucha que intenta transmitir. “La música me ha vuelto a la vida varias veces. Especialmente antes de que escribiera mi último álbum. Estaba en un tour con Queens of the Stone Age y el público era increíble. Me levantó. Me di cuenta de que había dormido durante unos años. Volví a mi cuerpo y me levanté. Decidí que iba a escribir un nuevo álbum”. Para Beth, vivir dormida es el peligro real. “Podemos pasar una vida pretendiendo que estamos vivos. Estamos aquí, pero no estamos aquí, no estamos despiertos. Seguimos a todos, decimos lo que todos dicen, no pensamos por nosotros mismos. Eso lleva al fascismo, por supuesto”.
Cuando se le pregunta por la inteligencia artificial, su respuesta es pragmática pero firme. “Pienso en ella como una herramienta. La uso yo misma en música, en videos, para información, para cálculos, para trabajo administrativo. No tengo problema con ella a lo largo de que sea una herramienta que usemos y la dirección del arte nos quede a nosotros. Lo peligroso es el uso para el ejército, para el mal, para los conflictos, para dañar a los demás”. Insiste: “La inteligencia artificial no puede ser un artista, per se. No es posible. Por ahora”.
Sobre los teléfonos en los conciertos, recuerda su época con Savages (2012-2016), cuando colocaban carteles pidiendo que no grabaran. “Funcionó muy bien, la atención fue muy intensa”. Hoy es menos radical, pero sigue interviniendo: “A veces agarro el teléfono y lo pongo en el escenario. Están asustados al principio, y luego la segunda o tercera canción empiezan a moverse y me agradecen al final”. Lo resume en una de sus propias letras: “High Resolution Sadness: cuando sientes tu piel en mi piel, te lo llevas todo, te lo pones en la pantalla. Quiero sentir tristeza. Quiero sentir cosas”.
De México habla con admiración sincera. “Siempre estoy muy sorprendida de qué buenas personas son. Vengo de Francia, de París, pero la gente no es tan amable. Es increíble cómo bienvenidos la gente aquí. Me ha devastado pensar que los mexicanos pueden ser desacogidos fuera de México, especialmente en Estados Unidos. Conociendo el corazón de la gente aquí, no es recíproco”.
A sus fans les deja un mensaje breve: “Gracias. Espero verlos pronto”. Ya negocia un regreso más estructurado al país. Para 2026 planea nueva música, colaboraciones (menciona nombres como Yasiin Bey, Mike Patton, Kim Gordon, Enola Gay, Underworld), un tour que arranca en marzo y un papel protagónico en una película francesa. Pero sobre todo, seguirá creando. Porque para ella la música no es opción. “Significa respirar. Significa existir en este mundo. Es la única forma de sentirme en un lugar. En un mundo donde me siento muy diferente la mayoría de las veces, la música me hace sentir conectada y no sola”.
En tiempos de división, Jehnny Beth elige estar despierta. Y pide lo mismo a quien la escuche.

