La leyenda del heavy metal, Ozzy Osbourne, quien falleció el martes pasdo a los 76 años, había expresado en varias ocasiones su deseo de recurrir al suicidio asistido en caso de que su salud física o mental se deteriorara gravemente. Junto a su esposa, Sharon Osbourne, el icónico vocalista de Black Sabbath había planificado cuidadosamente el final de su vida, considerando la eutanasia como una opción en un centro especializado en Suiza, donde esta práctica es legal. Aunque la causa de su muerte aún no se ha confirmado, se sabe que Ozzy padecía enfermedad de Parkinson, una condición que marcó sus últimos años.
Un pacto de vida y muerte con Sharon Osbourne
Sharon Osbourne, reconocida exagente musical y figura televisiva, habló públicamente sobre el plan que ella y Ozzy habían trazado para enfrentar un posible deterioro de su salud. En una entrevista de 2007 con el diario británico Daily Mirror, mientras promocionaba sus memorias Survivor: My Story – The Next Chapter, Sharon reveló que ambos estaban de acuerdo en recurrir a la eutanasia si alguna vez enfrentaban una enfermedad debilitante, particularmente una que afectara sus facultades mentales, como el Alzheimer. “Si Ozzy o yo tuviéramos Alzheimer, se acabó. Nos despediríamos”, afirmó Sharon en aquel entonces, dejando claro que la pareja había investigado las instalaciones de suicidio asistido en Suiza.
Esta postura se reafirmó años después, en 2023, durante un episodio del Osbournes Podcast, conducido por Ozzy, Sharon y sus hijos, Kelly y Jack Osbourne. En una conversación cargada de humor, pero con un trasfondo serio, Kelly recordó cómo sus padres les habían hablado de su decisión de optar por el suicidio asistido en caso de una enfermedad terminal. Jack, por su parte, preguntó si ese seguía siendo el plan, a lo que Sharon respondió con franqueza: “Si tenemos sufrimiento mental y físico, hasta luego”. La exconductora de The Talk explicó que no deseaba vivir en un estado de dependencia total, incapaz de realizar tareas básicas o enfrentando un dolor insoportable.
La influencia de experiencias personales
La postura de Sharon sobre la eutanasia está profundamente influenciada por la experiencia de ver a su padre, el empresario musical Don Arden, sufrir los estragos del Alzheimer antes de su fallecimiento en 2007. Esta vivencia marcó su perspectiva sobre la calidad de vida y la importancia de tener control sobre el propio final. Por su parte, Ozzy también expresó su opinión en una entrevista de 2014 con el Daily Mirror, donde afirmó que no deseaba vivir si no podía hacerlo con la autonomía que caracterizaba su vida. “Si no puedo levantarme e ir al baño por mí mismo, si tengo tubos por todas partes, le he dicho a Sharon: ‘Apaga la máquina’”, aseguró el Príncipe de las Tinieblas.
Ozzy, conocido por su carrera revolucionaria con Black Sabbath y su impacto en el desarrollo del heavy metal, siempre fue abierto sobre los desafíos de su salud. Su diagnóstico de Parkinson y otros problemas médicos, como cirugías de columna, lo acompañaron en sus últimos años, pero nunca perdió su característico sentido del humor ni su conexión con sus fans. En el podcast de 2023, la familia bromeó sobre la idea del sufrimiento, pero Sharon dejó claro que, para ella, la combinación de dolor físico y mental sería suficiente para decir adiós.
Un legado que trasciende la muerte
Aunque la muerte de Ozzy Osbourne ha dejado un vacío en el mundo del heavy metal, su legado como pionero del género y su honestidad sobre temas tan delicados como la eutanasia seguirán resonando. El plan que compartía con Sharon refleja no solo su amor por la vida, sino también su deseo de enfrentarla —y dejarla— en sus propios términos. Mientras los fans lloran su pérdida, la conversación sobre el suicidio asistido que Ozzy y Sharon normalizaron sigue siendo relevante, especialmente en un contexto donde la salud mental y la autonomía personal son temas candentes.
En su testamento, Ozzy aseguró que todo lo que poseía iría a Sharon y, eventualmente, a sus hijos, Kelly y Jack. Su partida marca el fin de una era para el heavy metal, pero también un recordatorio de la humanidad detrás de la leyenda.

