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    Metalmorphosis, la esperada vuelta de MASTERPLAN

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    MASTERPLAN es un grupo que no necesita presentación, pero no por ello vamos a dejar de hacerla. La banda fue formada por Roland Grapow y Uli Kusch tras salir de HELLOWEEN hace más de veinte años. La sombra que proyecta HELLOWEEN sobre toda la escena de power metal alemán es alargada, sin embargo, sus caminos se separaron hace tanto tiempo que MASTERPLAN se ha ganado un lugar propio, por fortuna para los que disfrutamos de este género.

    En 2024 MASTERPLAN lanzó “Rise Again”, un sencillo que apareció tras una década de ausencia de material nuevo de la banda. Fue el adelanto del disco que nos ocupa, un resurgimiento de un grupo que nunca debió parar. En los próximos días estará disponible el nuevo trabajo al completo, Metalmorphosis, que se publica el 26 de junio bajo el sello Frontiers Music Srl.

    El álbum comienza con un corte de casi 6 minutos, lanzado como single el 10 de febrero y titulado “Chase The Light”. Es un trabajo profundo en el que los arreglos musicales están íntimamente entrelazados con el mensaje de su letra. La estructura de la canción se divide en varios pasajes, porque para cazar la luz hay que estar rodeado de oscuridad. Por eso MASTERPLAN nos lleva desde una intro instrumental a un metal clásico. A lo largo del tema vamos a tener un ritmo base que nos transportará por acordes oscuros y armonías luminosas. No vamos a encontrar una estructura clásica de estrofas, estribillos y solos de guitarra, la canción evita los caminos previsibles conduciendo al oyente por diversos paisajes sonoros hasta desembocar en un mensaje de liberación. “Chase The Light” es un tema poderoso a dos voces, la del vocalista Rick Altzi y la del propio Grapow, digno de ser elegido como muestra de este trabajo, que en tan solo un par de escuchas persistirá en tu cerebro aunque no sepas muy bien cómo tararearlo.

    Tras un final poco convencional entramos en el segundo tema, “Electric Nights”, de sabor mucho más clásico. Publicada como tercer single el pasado mes de abril, la canción comparte con el oyente la emoción que siente el músico que sale al escenario bajo las luces y se muestra ante su público. A pesar de que hay cientos de canciones que hablan de esta experiencia, “Electric Nights” consigue desmarcarse de ellas aportando emoción, en gran parte gracias a unos arreglos de teclados que consiguen impregnar de alegría todas sus partes. El solo de guitarra, por su parte, tiene voz propia, con fuertes influencias del rock escandinavo. Dedicado a sus fans, irradia entusiasmo de principio a fin.

    “Shadow Man” es el tema más corto del disco, compuesto con una pesada base en la que destaca el bajo de Jari Kainulainen. Esta canción pretende dejar al oyente con sensación de opresión, contrarrestando al tema anterior. Sin embargo, al llegar al solo parece que cambia de idea y las guitarras entablan un diálogo liberador. En tan solo una escucha y quedando todavía mucho por venir, ya se convierte en una pieza destacada del disco. En determinados momentos escapa un poco de la definición de power metal clásico, pero vuelve al redil rápidamente. Con un estribillo creado a conciencia para corear en directo, claramente no se trata de un tema de relleno sino de una cuidadísima producción que merece llevarse toda la atención del oyente.

    A continuación nos deleitamos con “Bound To Fall”, que comienza prestando el protagonismo a los teclados, a cargo de Axel Mackenrott, muy presentes a lo largo del disco. Asimismo, presenciamos un impecable trabajo de percusión a cargo de Kevin Kott, que no se limita a marcar los ritmos, sino que va a dar una personalidad especial a toda la canción. Por su parte, Rick Altzi se gana merecidamente el puesto dentro del grupo, demostrando su talento como vocalista en una banda en la que hacer olvidar a sus predecesores no es tarea sencilla.

    “Pain Of Yesterday” está construida con la exuberancia de un edificio barroco, con todos sus huecos ornamentados. Es un viaje por coros, teclados, partes instrumentales y partes cantadas. Al igual que todas las demás canciones del disco, cada instrumento viaja en consonancia con todos los demás por la misma senda. Sin embargo, lejos de viajar como pelotón, cada sonido recorre su propio carril para que puedas seguirlo sin esfuerzo. Aunque la calidad de sonido es indiscutible, personalmente es la canción que menos me transmite, tal vez porque el fuerte impacto de las anteriores es realmente difícil de superar.

    El tema que nombra el disco, “Metalmorphosis”, no nos trae un juego de palabras especialmente original, pero su música atrapa desde el principio hasta el fin. Podrías ponerlo en bucle sin aburrirte. Unas pocas notas al teclado conformarán una base durante cinco minutos para llevarte por estrofas y estribillos brillantes que desembocan en un solo guitarra en el que Roland Grapow se luce, dejando claro por qué es uno de los músicos más respetados del género. El tema regresa al punto de partida tras un viaje vertiginoso que no concede ni un respiro.

    El séptimo lugar lo ocupa “Through The Storm”, disponible desde el pasado 16 de marzo. La receta de este corte no pretende sorprender, sus ingredientes son los contundentes bombos que esperamos en una canción de power metal, solos de guitarra divididos en varias partes muy al estilo HELLOWEEN, profusión de teclados, y veloces bases eléctricas, aderezados con un trabajo vocal al alcance de pocos. Pero, al igual que la calidad de la experiencia gastronómica en un restaurante está directamente determinada por la calidad de los productos que tiene en su cocina, cuando se combinan con maestría estos elementos musicales el resultado es un tema que calma las ansias de quienes buscamos experiencias intensas.

    Por su parte, “Ghostlight” es un tema con sabor clásico, equilibrando complejidad con artesanía. En cada reproducción es posible encontrar diferentes matices, y contribuye a que el álbum consiga su objetivo: que el oyente vuelva a él una y otra vez, sin conformarse con una sola escucha.

    “The Call” es posiblemente la pieza más arriesgada del disco, ya que incorpora unos sonidos más modernos. Escapando un poco de la manufactura habitual y jugando con voces todo el tiempo, ni siquiera la parte instrumental se libra del aderezo de un instrumento poco convencional para un solo: las cuerdas vocales. Las capas vocales acompañan prácticamente toda la composición, convirtiéndose en un elemento estructural. Hará las delicias de quienes buscan en cada disco algo distinto, y sorprenderá a quienes prefieren mantenerse en lo convencional.

    El disco acaba con una vuelta al inicio de esta historia, “Rise Again”, sencillo publicado en 2024, esta vez en versión álbum. El título comunica ese resurgimiento que MASTERPLAN está experimentando, con el tema escrito desde el síndrome del impostor, ese sentimiento que se puede experimentar cuando uno mismo no cree merecer el éxito a pesar de su talento y trabajo. La versión del álbum es ligeramente más larga que la que ya habían puesto a disposición del público hace varios meses. La idea de terminar volviendo al origen es buena, porque colocan la guinda del pastel con algo reconocible y dejando un potente mensaje.

    El disco ofrece un menú completo cocinado a fuego lento, que se ha hecho esperar durante tanto tiempo que está obligado a alcanzar expectativas muy altas. Los sibaritas encontrarán en él momentos de deleite que se acentúan especialmente en las partes instrumentales. El nivel de los músicos es todo lo alto que de ellos se espera, y la producción es detallista y cuidada al máximo. Es una gema por descubrir, repleta de creatividad, en estos tiempos en los que destacar es extraordinariamente complicado. Ten presente que para poder disfrutar este trabajo posiblemente necesitarás varias escuchas, porque este disco es de los que entra poco a poco. Mi recomendación es que te pongas unos buenos auriculares, busques un lugar cómodo y no pierdas ni un solo detalle de lo que han preparado Grapow y sus compañeros de viaje, porque estás ante uno de los mejores discos de power metal vanguardista de los tiempos recientes.

    MASTERPLAN son:
    Rick Altzi – voz
    Roland Grapow – guitarra
    Jari Kainulainen – bajo
    Axel Mackenrott – teclados
    Kevin Kott – batería

    Puedes comprar tu copia aquí, e informarte de las fechas de la gira en este enlace.

    A continuación puedes ver el videoclip oficial “Chase The Light”.

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    Estrella U.M.
    Apasionada por el heavy metal. Escribe desde la escucha y el calor del directo.

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