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    ESHTADUR — IN DARKNESS ALL SHADOWS GONE: COLOMBIA ENTREGA UNA OBRA MAESTRA DEL DEATH METAL MELÓDICO

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    Por: Hugo Piña

    Hay discos que se escuchan y hay discos que se habitan. In Darkness All Shadows Gone, el quinto álbum de estudio de los colombianos Eshtadur, pertenece a la segunda categoría. Durante poco más de una hora, la banda de Pereira construye un universo denso, oscuro y profundamente melódico donde el death metal de escuela gotemburguesa se funde con el black metal, las orquestaciones sinfónicas y una ambición compositiva que pocas bandas latinoamericanas se atreven a perseguir. Es, sin exagerar, uno de los mejores discos de metal extremo salidos de la región en años.

    Publicado el 2 de octubre de 2026 a través de Rockshots Records (con distribución de Icarus Music para Latinoamérica), el disco llega tras los aclamados Mother Gray (2017) y From the Abyss (2020), y confirma a Jorg August — único miembro original y fundador del proyecto desde 2005 — como uno de los compositores más visionarios del metal extremo hecho en Latinoamérica. En Heavy Mextal tuvimos la oportunidad de hacernos con el disco en físico el 30 de septiembre de 2026, dos días antes de su lanzamiento oficial, durante el showcase de iHeart Radio.

    Una producción de otro nivel

    Antes de entrar al track por track, hay que subrayar el músculo detrás de este disco, porque explica buena parte de su grandeza. In Darkness All Shadows Gone fue desarrollado durante cuatro años, producido íntegramente por Jorg August — quien firma toda la música, letras, composiciones y arreglos orquestales — y grabado con la Orquesta Sinfónica de Caldas en el Teatro Batuta de Manizales, Colombia. El disco incorpora capas vocales, canto difónico de garganta tuvano (Tuvan throat singing), elementos de raíz folclórica y pasajes atmosféricos que amplían el espectro sonoro de la banda sin perder nunca el riff pesado y la melodía oscura que definen su identidad.

    Y hay un detalle que todo fan del género va a apreciar: la lista de invitados en los solos es de lujo. Las baterías fueron grabadas por Michal Lysejko (Dieth, ex-Decapitated) en Polonia, y los solos de guitarra están repartidos entre nombres de peso: Christopher Malmström (Darkane) en “August’s Burdens” y “Old Shaman Blind”, Richie Brown (I Am Morbid) en “Ruler of the Lake” y “A Black Winged Waltz”, Hubert Więcek (Banisher) en “Fire Above Mountain Below”, además del guitarrista líder de la banda Camilo Barbosa en “Omen of Millennia” y “Soy Real”, y el propio Jorg August en “Into the Woods” y “Nebulae (Virgo)”. Mezcla y masterización a cargo de Tomasz “Zed” Zalewski, con trabajo adicional de Chris Clancy en “Fire Above Mountain Below” y “Umbra”. Arte de portada por Valesia Obscura.

    La alineación de Eshtadur la completan Jorg August (voz y guitarras), Camilo Barbosa (guitarra líder), Andrés González (bajo) y David López (batería).

    Track por track: un viaje a la oscuridad

    “Age of Antumbra” abre el disco como lo que debe ser una gran intro: atmosférica, tétrica, construida sobre guitarra acústica. Densa, misteriosa, perturbadora. No es relleno ni paja sinfónica genérica — es la puerta a un mundo. En dos minutos establece el tono emocional de todo lo que viene.

    “Into The Woods” llega con todo el punch y la hostilidad. Un riff rápido y potente, con unos guturales increíbles, pero sin abandonar jamás la atmósfera ni la melodía. Las baterías son contundentes y la voz de Jorg August, con esos graves guturales, es sencillamente brutal. Temazo violento y directo, rematado con un solo melódico impecable. No es casualidad que la banda lo eligiera como primer sencillo: es una carta de presentación perfecta. La letra (“Go immerse into the woods / To find yourself, into the woods”) plantea el bosque como metáfora del descenso interior, un viaje al propio tormento para reencontrarse.

    “Umbra” continúa con una intro atmosférica, orquestal, cinematográfica, digna de una película de terror, antes de desatar blast beats de batería demoledores. Aquí es donde empieza a destacar con fuerza una de las grandes virtudes del disco: la atmósfera y la calidad de producción. Líricamente es de lo más cósmico del álbum, con imágenes de supernovas, estrellas negras que nacen y mueren, y la sombra de una divinidad ausente (“Dead the stars, overshadowed god”).

    “August’s Burdens” es el cuarto tema y arranca con un riff de guitarra intenso, rápido y melódico que va directo a los guturales contundentes, sin dar descanso ni tregua. A mitad del tema aparece un medio tiempo y un solo melódico — cortesía de Christopher Malmström de Darkane — ejecutado a la perfección, para terminar de manera veloz. La letra es de las más personales del disco: una carga de culpa y transmutación donde el narrador “se eleva como un cuervo” (“For I rise as a crow”), imagen que atraviesa todo el álbum.

    “Fire Above Mountain Below” es atmosférica y tétrica, quizá uno de los medios tiempos del disco. Aquí se confirma lo que ya se venía sintiendo: este es un álbum brutal y atmosférico, con una madurez compositiva notable, capaz de ser veloz y pesado sin sacrificar el ambiente. Uno de los temas más experimentales y sinfónicos del conjunto, donde la banda levanta un muro de sonido que llena cada espacio.

    “Old Shaman Blind” abre con una intro orquestal, oscura y densa, cargada de tensión, con unas guitarras “a lo lejos” que anuncian el riff principal. Aunque funciona como medio tiempo, no deja de ser potente: simplemente baja la velocidad para darle preferencia a lo atmosférico y lo melódico, aunque conserva blast beats devastadores que le inyectan dinamismo a la atmósfera. Evoluciona hacia terreno death-doom, con el segundo solo de Malmström. La letra explora la ceguera del fanático convencido de su propia verdad (“I was convinced to kill / The truths I knew, the absolute”).

    “Thunderground” y “Ruler of the Lake” cuentan con algunas de las mejores melodías de guitarra de todo el álbum. Son temas que, si eres fan del género, puedes poner de fondo mientras estudias, trabajas o entrenas — se prestan por lo atmosférico, brutal y melódico que son. Esa tríada en combinación es infalible. “Thunderground” es el tema más corto y directo del disco (3:40), un torbellino eléctrico de furia; “Ruler of the Lake” lleva la firma solista de Richie Brown de I Am Morbid.

    “A Black Winged Waltz” es el tema de larga duración: 9 minutos con 14 segundos que valen cada segundo, porque el tiempo no se siente. Va de una intro acústica a una distorsión lenta, pesada y brutal, construyendo de menos a más hasta volverse violento, con el minuto 4 como el punto sublime de la canción. Es aquí donde aparece el verso que da nombre al disco (“In darkness, all shadows gone / In darkness, I alone”), convirtiendo este vals de alas negras en el corazón conceptual del álbum. Segundo solo de Richie Brown.

    “Nebulae (Virgo)” arranca con un tremendo inicio sinfónico y blast beats intensos, coronado por guitarras melódicas (con solo del propio Jorg August). La letra se mueve entre la astrología y la cosmología — la constelación del Cuervo, Mercurio, el sexto signo — tejiendo el simbolismo cósmico que recorre todo el disco.

    “Omen of Millennia” es, sin discusión, el mejor tema del álbum. Orquestaciones majestuosas, intensidad desbordada, melodía y brutalidad en perfecto equilibrio. Es el death metal melódico tradicional llevado a su máxima expresión, con Jorg sonando más furioso que nunca y el solo de Camilo Barbosa como broche. Death metal melódico de clase mundial, punto.

    “Soy Real” es el tema sorpresa del disco: la conclusión climática, cantada en español, con una intro increíble que la distingue de todo lo anterior. Los guturales profundos de Jorg se complementan con voces limpias de fondo en medio de una hermosa devastación sonora. La letra, cargada de crítica social (“Bajo monstruos de concreto / La miseria había escondida”), cierra el álbum planteando la pregunta de la identidad y la autenticidad en un mundo que deshumaniza (“No soy real / Si no protesto, no soy real”). Un cierre perfecto y valiente.

    Veredicto

    In Darkness All Shadows Gone es un disco brutal, atmosférico y melódico a partes iguales — esa tríada que, bien ejecutada, resulta infalible. Eshtadur no solo entregó su obra más ambiciosa hasta la fecha, sino una que puede codearse de tú a tú con lo mejor del death metal melódico europeo. La orquesta real, el canto tuvano, los invitados de lujo en los solos, la madurez compositiva de Jorg August y una producción impecable hacen de este álbum una experiencia completa, para sentarse a escuchar de principio a fin y dejarse envolver por su oscuridad.

    Colombia tiene mucho que decir en el metal extremo, y Eshtadur acaba de gritarlo a todo pulmón. Para fans de Septicflesh, Dissection y At The Gates, este disco es de consumo obligatorio.

    Calificación: 10 / 10

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