El sábado 17 de enero de 2026, el Estadio GNP Seguros de la Ciudad de México fue el escenario del regreso de Avenged Sevenfold después de casi una década sin presentarse en el país. La banda californiana llegó como parte de su gira “Life Is But a Dream… Latin America Tour”, tras posponer fechas previas por problemas de salud de M. Shadows. El show no solo presentó su álbum más reciente, sino que se convirtió en un reencuentro emotivo con el público mexicano, marcado por recuerdos de James “The Rev” Sullivan y una cuenta pendiente desde 2009, cuando abrieron para Metallica en el mismo recinto (entonces Foro Sol) y recibieron abucheos.
El día arrancó temprano. Las puertas abrieron alrededor de las 16:00 horas y Electrify, la banda mexicana seleccionada para abrir, subió al escenario a las 16:45. Con el estadio aún medio vacío, tocaron con energía y dejaron una buena impresión entre los que llegaron temprano.
A las 17:30 aproximadamente llegó Mr. Bungle, con Mike Patton al frente. La banda trajo su caos característico: empezaron con “Tuyo” (cover de Rodrigo Amarante), siguieron con “Anarchy Up Your Anus”, “Bungle Grind” y “I’m Not in Love” (10cc). Patton habló en español, mencionó varias veces a la Santa Muerte y rescató “Retrovertigo” después de años sin tocarla en vivo, justo en México. Incluyeron “Refuse/Resist” de Sepultura y cerraron con “All by Myself” (Eric Carmen), que mutó en “Go F*ck Yourself”. Fue un set impredecible, con funk, metal y humor negro que encendió al público progresivo.



Luego subieron Daron Malakian and Scars on Broadway. Daron, sin pausas largas, tocó “Fuck and Kill”, “Killing Spree” y “They Say”, entre otros. En un momento se detuvo para lanzar un mensaje directo: “Los políticos han arruinado a la gente. La izquierda empuja a la derecha y la derecha empuja a la izquierda. Esto es un símbolo del centro, del extremo centro. Mientras los políticos y los medios conspiran, son sus vidas las que arden en el fuego”. Su set fue crudo, político y fiel al legado de System of a Down, manteniendo la intensidad alta.

A Day to Remember cerró el bloque de teloneros con su mezcla de metalcore y pop-punk. Arrancaron con The Downfall of Us All” y pasaron temas como “Paranoia”, “Miracle”, “If It Means a Lot to You” y “All My Friends”, entre otras, desatando mosh pits y coros masivos. El estadio ya estaba con una muy buena entrada y el piso vibraba. ADTR preparó perfecto el terreno: energía juvenil, breakdowns pesados y conexión inmediata con el público.
Regreso glorioso
A las 21:20, el intro de “Game Over” sonó y Avenged Sevenfold entró. M. Shadows apareció con su pasamontañas habitual, moviéndose de lado a lado. Siguieron “Mattel” y “Afterlife” como arranque fuerte. Antes de “Hail to the King”, Shadows habló: “Con todo respeto, la cultura mexicana ha sido de las mayores defensoras de Avenged Sevenfold”. El estadio respondió con gritos y puños en alto; él sonrió y siguió.
El set combinó lo nuevo con clásicos: “Gunslinger”, “Buried Alive”, “The Stage”. Antes de esta última, Shadows bajó el tono: “Solo tenemos una vida y se pasa rápido. No sé si este será nuestro último show en México. Pero estamos aquí esta noche y esta es su maldita noche, Ciudad de México”. La formación actual —M. Shadows (voz), Synyster Gates (guitarra líder), Zacky Vengeance (guitarra rítmica), Johnny Christ (bajo) y Brooks Wackerman (batería)— sonó sólida, con Wackerman honrando el legado técnico de The Rev.

En junio de 2009, Avenged Sevenfold abrió tres fechas de Metallica en el Foro Sol (hoy Estadio GNP) durante la gira World Magnetic Tour. Con Jimmy “The Rev” Sullivan aún en la batería, la banda enfrentó un recibimiento hostil: gran parte del público, fiel a Metallica, los abucheó durante todo su set, les dio la espalda, lanzó insultos y hasta monedas al escenario (una golpeó a Zacky Vengeance). Fue un rechazo típico a teloneros que no encajaban con el gusto metalero old school del público principal, que solo esperaba a Metallica. A pesar del apoyo de sus fans leales, la experiencia quedó como una de las más duras en su carrera.

En uno de los momentos más emotivos del show, M. Shadows recordó aquel episodio, contrastándolo con el cariño recibido esta vez. El momento fue perfecto para presentar “So Far Away”, dedicada a Jimmy Sullivan, fallecido en 2009. Shadows recordó la gira de 2009 con Metallica: los abucheos, las pintas, pero también cómo The Rev dijo que algún día regresarían como headliners. “Volví ayer y le mandé un video a Lars Ulrich: ‘Ahora es nuestro turno’”.
Después vinieron “Bat Country”, “Nobody” (con ese riff industrial que pega duro en vivo), “Nightmare”. La sorpresa fue “Malagueña Salerosa”: Shadows preguntó si querían oírla, dudó un poco (“¿Se imaginan cuántos gringos la tocan?”), pero el público insistió y la tocaron. Olvidó parte de la letra, pero nadie lo notó; el estadio la cantó entera.

El cierre fue potente: “Unholy Confessions”, “Save Me”, “Cosmic” (esa balada que vira a psicodélico con sintetizadores) y “A Little Piece of Heaven”, coescrita por The Rev. El público pidió encore con “otra, otra”, pero la banda se despidió. Brooks regaló baquetas antes de bajar.
No fue sold out —el cambio de venue del Harp Helú al GNP más grande influyó—, pero el recibimiento fue masivo. Gradas y pista respondieron como en un estadio de verdad. Avenged Sevenfold demostró que es una banda para recintos grandes: producción épica, set equilibrado y conexión real con México. Diez años después, saldaron la deuda de 2009 y dejaron claro que volverán. Para muchos fans, no fue solo un concierto; fue cerrar un ciclo con The Rev presente en cada aplauso.


