La Cuidad de México tuvo una cita el sábado con la obscuridad del Depressive Suicidal Black Metal (DSBM). Subgénero del metal que causa controversias por su temática, no obstante eso no sería impedimento pero acudir al Gato Calavera para disfrutar el show de los italianos de Forgotten Tomb.
Los preparativos para entrar al lugar tomaron un poco más de habitual, pero al poco tiempo los asistentes ya estaban dentro viendo la mercancía o pagando su primera cerveza de la noche.
Una vez acomodados salió al escenario A Call For Revenge. Viejos conocidos al ser una banda que está en constante circulación en la escena local. Es grato ver como la banda va sintiéndose más cómoda en el escenario y a pesar de tener un reciente cambio de guitarrista, se notan bastante sólidos. Lo cual los asistente supieron reconocer con una buena respuesta hacia estos chilangos que siguen haciendo ruido.
Tras unos minutos para adecuar el escenario, el turno fue para Black Hate, quienes se despedían de la CDMX con ese nombre, ya que tras su presentación en el Candelabrum Metal Fest en septiembre próximo, pasarán a llamarse Hierophany, cambiando también de imágen, lo cual fue palpable en este show. Ya no había maquillaje ni la máscara característica del cantante. Solo un pasamontañas y una chamarra. La banda no escatimó en brutalidad, dando temas poco escuchados de su repertorio. Ikannuna y compañía difícilmente decepcionan arriba del escenario.







Tras una espera en la que aprovechamos para ir a en evento más pequeño de stoner y doom metal en la parte de arriba del Gato Calavera, poco antes de las 10 de la noche finalmente tuvimos a Ferdinando Marchisio, mejor conocido como Herr Morbid en el escenario junto a Alessandro Comerio, J y Francesco de la Roca. El show fue al grano con los riffs punzantes y con una melancolía única que genera este estilo de black metal, que en vez de soltar lágrimas o tristeza te hace mover la cabeza.
Con temas como “Springtime Depression” o “Hurt Yourself and The Ones You Love” los italianos llevaron al público por pasajes densos sin ningún tipo de esperanza. Como encore interpretaron su versión de “I Wanna Be Your Dog” de los Stooges.
La banda se sintió arropada por los asistentes que no dejaron de responder a lo largo del show y se notaba la satisfacción en sus rostros.




Con un sonido potente, que si bien tuvo algunos detalles menores, la banda supo llenar de distorsión el lugar, y el público, que respondió entregándose a las bandas, fue a mezcla perfecta para demostrar una vez más que el DSBM tiene una sólida base de fans que se hace sentir cuando una banda de este estilo se presenta en la capital azteca.


