El guitarrista habla sobre Verona on Venus, su nuevo álbum en proceso, el camino que lo alejó del groove metal y los planes para llevar la banda a México y América Latina.
Hay músicos que pasan décadas dentro de una banda sin preguntarse si ese es realmente su lugar. Mike Spreitzer no es uno de ellos. Tras casi veinte años como guitarrista de DevilDriver —una de las bandas de groove metal más reconocidas de su generación—, Spritzer decidió tomar otro camino. Ese camino tiene nombre: Verona on Venus, un proyecto de metal industrial que lanzó su primer álbum, Popular Delusions, en 2023 y que hoy se encuentra en plena escritura de su segundo disco.
En conversación con Heavy Mextal, Sprietzer habló sobre el proceso creativo detrás de Popular Delusions, la naturaleza colaborativa del nuevo material, su visión para los shows en vivo, y una relación con México que va más allá de los escenarios. También se refirió a las bandas de metal moderno, al uso de teléfonos en los conciertos y a lo que significa para él seguir haciendo música después de tanto tiempo.

“Si tuviera que elegir entre surfear y escribir música, elegiría la música. Me mantiene feliz y honestamente no puedo realmente explicar por qué. Solo siento que fui puesto en esta tierra para hacer música“: Mike Spreitzer
Un primer álbum como punto de partida
Popular Delusions no fue un disco con una dirección clara desde el inicio. Spreitzer lo describe como un proceso de exploración personal, una búsqueda de identidad sonora tras años encuadrado en el sonido de DevilDriver.
“En toda honestidad, cuando comencé a escribir para ese álbum, mi objetivo principal era ir tan lejos de DevilDriver como fuera posible. He estado escribiendo para esa banda durante casi 20 años, y no fue fácil para mí. Tuve muchas otras influencias que estaban fuera del metal y que quería explorar, pero no sabía exactamente a dónde iba a ir”, dijo.
Spreitzer admite que en algún momento no sabía si quería mantener una influencia fuerte del metal o moverse hacia algo más cercano al rock. La canción Rodent fue el primer paso, aunque terminó siendo la más pesada del álbum la que marcó la dirección hacia donde se mueve ahora. “La última canción que escribí fue Monarch Acid Test, que es probablemente la más pesada e industrial en el álbum.”
Desde entonces ha lanzado tres canciones adicionales —War Baby, Pretty y un cover de No One— que él mismo describe como un anticipo de lo que viene. El nuevo material tendrá más peso, más influencia industrial, aunque no abandona del todo los elementos que aparecen en Popular Delusions.
El nuevo álbum: trabajo en proceso
Spreitzer está actualmente en la escritura del segundo álbum. Ha publicado ya la canción Even Hell, grabada en vivo con la banda, y ese registro da señales de la dirección que tomará el disco. Pero aún hay mucho por escribir.
“Todavía tengo mucho que escribir. No puedo decir exactamente qué va a sonar el álbum, porque no he escrito tal vez la mitad del álbum en este momento”, apuntó.
Una diferencia fundamental respecto a Popular Delusions es que este segundo disco no será un trabajo en solitario. El guitarrista Lucas ha tenido un papel activo en el proceso de composición, y hay planes de incorporar también a Jeremy. Spreitzer describe la dinámica con Lucas de manera concreta: “Trae cosas a la mesa que nunca hubiera pensado que me gustarían y él es muy bueno en entrar en mi cabeza. Me lo presenta y es como: diablos, es fantástico”.
El baterista Austin, quien ya participó en el primero álbum, también regresa. Aunque en Popular Delusions Spritzer le enviaba las canciones terminadas para que él aportara su sello en la batería, ahora la colaboración tiene una dinámica más integrada desde el inicio.
En cuanto a los plazos, Spreitzer es cauto al señalar que “el primer álbum probablemente me tomó cuatro o cinco años desde que tenía la idea hasta que lo publiqué. Pero estaba de gira con Devildriver y tenía que tomarme tiempo”. La pandemia, señala, fue un factor inesperado que le dio espacio para enfocarse en Verona on Venus. Un posible lanzamiento en 2027 es una posibilidad real.
El origen de todo: de los 80 al industrial
Para entender Verona on Venus hay que ir hacia atrás, pues Spritzer creció escuchando bandas de metal de los años 80 —Def Leppard, Scorpions, Quiet Riot, Ratt— antes de descubrir a Metallica, Megadeth y Pantera. Pero fue a los quince años cuando encontró lo que realmente le resonaba, que era la escena industrial y goth.
“Cuando tenía 15 años y entré en todas esas bandas, eso fue lo que me hizo pensar que era lo que quería hacer musicalmente. No me importa si es algo más subterráneo. Esto es lo que más me resuena”, recordó.
DevilDriver llegó de manera inesperada. Spritzer nunca planeó estar en una banda con ese sonido, pero lo disfrutó durante años. El punto de quiebre llegó cuando, ya cerca de su salida, escribir para esa banda dejó de tener sentido para él. “No me gustaba más hacerlo. Quería ir en otra dirección. Tenía mucha diversión escribiendo para Verona. Fue como una llamada de despertar para mí”.
Con Verona on Venus, dice, volvió a ser el músico que pensó que sería desde los quince años. “Me he cambiado completamente mi estilo de escribir con Verona on Venus. Y me he convertido en lo que pensé que iba a hacer desde que tenía 15 años hasta que tenía 23 cuando me uní a Devildriver”.
Liderar una banda desde cero
Ser el responsable principal de un proyecto nuevo tiene una dimensión práctica que Spreitzer no minimiza. “Es mucho más trabajo de lo que pensé que iba a ser. Mucho más trabajo”. En DevilDriver siempre hubo varios escritores aportando material de manera constante. Ahora, la mayor parte del peso recae sobre él, incluyendo el lado organizativo y de gestión.
Una de las decisiones más reflexionadas fue la de asumir también el rol de vocalista principal, algo que no estaba en sus planes originales. La conclusión a la que llegó fue pragmática: si quiere que Verona on Venus sea su proyecto a largo plazo, necesita que su permanencia en él no dependa de nadie más.
“Quería asegurarme de posicionarme en esta banda para que nadie me lo quite. Muchas personas empiezan bandas, un miembro sale, especialmente un cantante, y luego tienen que encontrar uno nuevo y la dinámica de la banda cambia. Y es por eso que decidí que iba a ser el cantante principal”, apuntó.
No descarta retomar la guitarra en algunos temas en vivo —dice que la extraña— pero la estructura actual le permite que la banda continúe aunque haya cambios en su composición. Los miembros actuales, señala, son personas con quienes no anticipa conflictos, pero en el negocio de la música las circunstancias cambian.
Los shows: teatralidad y variedad
Sobre el formato de los conciertos, Spritzer tiene una visión clara. No quiere un show estático ni repetitivo. “Va a ser teatral, y a medida que el tiempo pasa quiero que la gente se mueva y tenga una sensación de: bueno, quiero ir a ver eso de nuevo, ¿y qué tiene Mike para el próximo show?”
La idea es que cada presentación tenga elementos visuales y que el repertorio y la puesta en escena varíen.
En cuanto a los teléfonos en los conciertos, Spreitzer no tiene una postura radical, pues señala que Verona on Venus no será el tipo de banda que prohíba grabar. Pero sí tiene una opinión sobre el hábito. “Para la gente que está en su teléfono todo el concierto: ¿cómo puedes entrar en el concierto cuando estás concentrado en grabarlo?” Su recomendación es intentar al menos una vez apagar el teléfono durante un show y notar la diferencia.
La escena moderna y otras escuchas
Sobre el metal contemporáneo, Spreitzer dice que escucha con cierta selectividad. De Slipknot destaca específicamente al baterista. De Poppy tiene más afinidad con el material antiguo que con lo reciente.
Lo que sí menciona con entusiasmo son géneros aparentemente alejados de su mundo: el bluegrass y, de manera más reciente, el jazz de las décadas de 1930 a 1960. “Eso es algo que realmente desearía que hubiera llegado a mí hace mucho tiempo. Creo que mis solos con DevilDriver serían mucho más interesantes si hubiera empezado a escuchar jazz hace 20 años”. No descarta que esas influencias aparezcan en el nuevo material, aunque reconoce que los solos de guitarra no serán un elemento central en Verona on Venus.
México y los próximos cinco años
La conexión de Spreitzer con México no es solo musical, dado que su esposa es mexicana, su suegra nació en el país y la cocina mexicana es parte de su vida cotidiana. Eso, dice, hace que la idea de volver tenga un peso adicional.
“Definitivamente hay planes tentativos para eventualmente llevar Verona on Venus a México. Y desde mi experiencia con México en el pasado, siempre hemos tenido muy buenos shows, especialmente en la Ciudad de México”.
Considera que el público de la capital tiene una receptividad particular para el sonido de Verona on Venus: “Creo que la cosa industrial goth es, de lo que he oído, bastante prominente allá. Y el metal pesado también es una gran cosa.” El nuevo álbum, al ser más pesado, podría alcanzar a oyentes que Popular Delusions no terminó de convencer.
En un horizonte de cinco años, Spreitzer se proyecta con un tercer disco, tocando de manera regular, haciendo festivales en Europa, llegando a Sudamérica, México y Japón. “Solo quiero volver a salir a la carretera y tengo un grupo muy bueno de chicos en la banda ahora mismo”.
Al final de la conversación, cuando se le pregunta qué significa la música en su vida, Spreitzer no necesita mucho tiempo para responder.
“Está sobre todo en mi vida, probablemente desde que tenía seis años. Si tuviera que elegir entre surfear y escribir música, elegiría la música. Me mantiene feliz y honestamente no puedo realmente explicar por qué. Solo siento que fui puesto en esta tierra para hacer música, y hay un deseo dentro de mí para hacerlo. Así que voy a seguir haciéndolo tanto tiempo como pueda”, concluyó.

