El fenómeno de Angine de Poitrine continúa expandiéndose con Vol. II, un disco que reafirma su identidad artística a través de la experimentación y el riesgo. El dúo quebequense entrega una obra intensa y envolvente, donde el jazz-funk, el math rock y la exploración microtonal conviven en una misma corriente sonora. Desde los primeros segundos, el álbum plantea una atmósfera inquietante y magnética, con una energía que parece fluir sin restricciones y que envuelve al oyente en un viaje sensorial de más de media hora.
Uno de los rasgos más distintivos del álbum radica en su lenguaje propio. Las voces, transformadas y distorsionadas hasta perder cualquier significado convencional, funcionan como un elemento más dentro del entramado musical. La guitarra modificada de Khn abre un abanico de posibilidades tonales poco habituales, mientras que la batería de Klek sostiene todo con una ejecución precisa y contundente. La interacción entre ambos músicos revela una conexión profunda, donde las polirritmias y los patrones repetitivos se desarrollan con una naturalidad que mantiene la tensión en constante movimiento.
A lo largo del disco, las composiciones se construyen a partir de ciclos que evolucionan mediante pequeños cambios y rupturas inesperadas. “Fabienk” introduce una base densa que se transforma gradualmente en una descarga rítmica más agresiva, mientras que “Mata Zyklek” deja espacio a un desarrollo más reconocible, marcado por un riff central persistente. En “Sarniezz”, la sensación de inestabilidad se acentúa con figuras que parecen desvanecerse antes de resolverse, y “Utzp” aporta un matiz particular con ritmos que evocan una estética casi teatral. “Yor Zarad” mantiene la tensión a través de repeticiones fragmentadas, y “Angor” cierra el recorrido con un pulso más pausado que prolonga la sensación de suspensión.
Vol. II se percibe como una experiencia continua que privilegia la textura, el ritmo y la intensidad emocional. La propuesta se sostiene sobre una ejecución técnica sobresaliente y una clara intención de explorar nuevas formas de expresión musical. Cada pieza aporta matices distintos dentro de un conjunto coherente, donde la repetición se convierte en un recurso expresivo y la variación en el motor del movimiento. Angine de Poitrine consolida así una propuesta singular, capaz de generar una conexión directa desde lo visceral y lo abstracto al mismo tiempo.

