Axon Breeze es un proyecto que existe en los márgenes del metal extremo, el punk y la música electrónica, negándose activamente a ser definido por un solo género. Liderado por JR Brenan, músico, performer y creador con una profunda formación en el metal extremo y el teatro, Axon Breeze nace de una necesidad personal: explorar territorios sonoros que simplemente no existían. Con una propuesta que mezcla brutalidad, danza, poesía y performance, la banda se posiciona como una anomalía dentro de la escena pesada contemporánea, desafiando tanto al underground como al metal mainstream.
Lejos de intentar encajar en una etiqueta, JR Brenan explica que Axon Breeze se mueve libremente entre influencias que van desde el brutal death metal y el punk hasta la música electrónica y la poesía. Para el músico, la idea de “definir” el sonido del proyecto resulta limitada. Sin embargo, reconoce que su nuevo álbum, Interbody Deal, puede describirse como un trabajo de rock avant-garde con un espíritu inesperadamente rock and roll, aun cuando sus raíces provienen del metal extremo.
El concepto del álbum se construye a partir de la obsesión y el deseo de capturar aquello que se quiere tener cerca. La lírica funciona como el eje central de cada canción, con imágenes que oscilan entre la inocencia y lo perturbador. Brenan menciona, por ejemplo, la metáfora de un niño atrapando un insecto como símbolo de amor, dulzura y obsesión. Musicalmente, el disco es una síntesis de su recorrido artístico: el punk como punto de partida, el rock como evolución natural y la electrónica como espacio de experimentación. Aunque algunos oyentes identifican elementos de metal extremo, Brenan aclara que esa no fue su intención consciente, sino una interpretación abierta a quien escucha.
Como adelanto de esta etapa creativa, Axon Breeze lanzará su nuevo sencillo “Cone Of Silence” el próximo 27 de enero, una pieza que continúa explorando estas tensiones entre peso, atmósfera y poesía, y que refuerza la idea de que cada canción del proyecto habita su propio universo sonoro.
El origen del sonido de Axon Breeze se remonta a principios de los años 2000, cuando JR Brenan, tras haber pasado años involucrado en el punk y el metal extremo, se mudó a Berlín y se sumergió de lleno en la música electrónica. Durante ese tiempo, observó cómo la electrónica comenzaba a infiltrarse en el metal, pero sin alcanzar la agresividad que él imaginaba. Al regresar a Australia en 2004 y no encontrar ese “metal electrónico pesado y malvado” que buscaba, decidió crearlo por sí mismo. Así nació Axon Breeze, primero como un experimento personal y, más tarde, como un proyecto consolidado que continúa evolucionando.
Al hablar de la evolución del metal actual, Brenan reconoce propuestas como Igorrr como ejemplos brillantes de hibridación extrema: proyectos pesados, bailables y técnicamente impecables. Sin embargo, también señala que, aunque admira ese tipo de trabajos, su búsqueda personal se centra en otra clase de emociones. Para él, gran parte del metal moderno —especialmente aquel que incorpora producción electrónica pulida— ha perdido el peligro y la sensación de estar en un lugar oscuro, desconocido e inseguro. Esa sensación, heredada del brutal death metal de los años noventa, sigue siendo el motor emocional de Axon Breeze.
La postura de JR Brenan frente a la inteligencia artificial en la música es cautelosa pero reflexiva. No la rechaza de forma absoluta, pero insiste en que su uso debe analizarse con cuidado. Mientras que en lo visual puede abrir oportunidades creativas a artistas sin recursos, en la música la discusión se vuelve más compleja debido a la relación íntima entre el sonido, el cuerpo y lo espiritual. Para él, el problema no es la tecnología en sí, sino cómo transforma nuestra conexión con el arte y con nosotros mismos.
En vivo, Axon Breeze se presenta como una experiencia intensa y performática. Con solo dos integrantes en el escenario, JR Brenan y Sam canalizan décadas de experiencia en el metal extremo y el teatro para crear un espectáculo visceral y concentrado. Brenan describe sus conciertos como espacios diseñados para sorprender, donde la música pesada se convierte en un descubrimiento incluso para quienes no se consideran seguidores del género. La banda, asegura, hace música pesada para personas que aún no saben que la necesitan.
La relación de Axon Breeze con la Ciudad de México ocupa un lugar especial en la narrativa del proyecto. Brenan la describe como una de las ciudades más sofisticadas y fascinantes del mundo, destacando su vínculo cultural con la muerte como un elemento profundamente inspirador. La experiencia de grabar un video en la ciudad —completamente maquillado y sin generar reacciones de rechazo— reforzó su sensación de pertenencia. Además, resalta el apetito del público mexicano por el arte y la música oscura, algo que considera único.
Con el lanzamiento del álbum previsto para este año y la llegada de sencillos como “Cone Of Silence”, Axon Breeze planea regresar a México para presentarse en vivo. Brenan deja claro que este proyecto apenas comienza y que su intención es construir una relación duradera con el público mexicano, basada en cercanía y comunidad. Esa filosofía también se refleja en su decisión de abandonar Spotify, apostando por un contacto más directo con sus seguidores.
Para JR Brenan, la música no es solo una forma de expresión, sino una manifestación esencial de lo humano. En un mundo marcado por contradicciones y violencia, la música y la poesía permanecen como espacios puros, capaces de llegar a lugares profundos e inaccesibles de otra manera. Dentro de esa visión, el metal extremo —con toda su brutalidad— no es una contradicción, sino una vía legítima para explorar emociones fundamentales. Axon Breeze, en ese sentido, no busca respuestas fáciles, sino experiencias intensas y honestas que sigan resonando mucho después de que el ruido se apague.

