Por: Kyra Zelanda
Después de ser la voz de Sybreed, Benjamin Nominet regresa con un proyecto que marca una evolución. Con Shadow Sun, Locus Noir no solo busca reinventarse, si no afilar su identidad y llevarla a un terreno más oscuro; donde la voz, además de interpretar un papel melódico y teatral, te envuelve en una letra que cae entre lo esotérico e íntimo – el amor y la muerte, el deseo y la decadencia.
La música de Locus Noir se sitúa en un punto entre el metal gótico, post-punk y darkwave, con una atmósfera oscura y melancólica acompañada de influencias como Type O Negative, Fields Of The Nephilim y Paradise Lost, pero con una sensibilidad más moderna, lo que le da ese sello distintivo.
Shadow Sun, editado a través de Listenable Records, nos lleva en un viaje atmosférico durante 52 minutos. Comenzando con Walpurgisnacht 1996, la melodía nos transporta a otra época, una noche cargada de simbolismo, fuego y sombras.
No hay voz, y no la necesita. Es una introducción que sitúa emocionalmente al oyente antes de que el resto del viaje comience.
Shadow Sun es el ambiente donde el goth metal y el darkwave se cruzan con naturalidad, evocando a figuras como Peter Steele o la teatralidad de Peter Murphy, siendo más moderno que nostálgico-noventero, las guitarras no son agresivas, son envolventes.
Cemetery Youth nos trae ese recuerdo de romanticismo gótico que marcó toda una generación en los años 2000 muy al estilo HIM, sin caer en la imitación; además de estar acompañado por Ben Christo, de The Sisters Of Mercy. Hollow nos envuelve en una atmósfera oscura y nostálgica, con tintes de voz como Bat Nouveau pero con una escena más moderna.
Incluso la versión de “Marry The Night” (sí, la de Lady Gaga) encaja sorprendentemente bien, tan así que parecieran ser dos canciones diferentes. El disco fluye como una sola pieza el cual te invita a escucharlo completo, no hay cambios constantes, hay solidez, hay constancia.
Shadow Sun no reinventa el darkwave ni el goth metal, no pretende hacerlo. Al contrario, nos recuerda que la oscuridad puede ser elegante, y que la música no necesita ser pesada para sentirse profunda.
Después de varias escuchas comprendí que no es un álbum ruidoso, es un álbum para la noche, para escucharlo con calma y dejar que las melodías se repitan en tu cabeza aunque la canción haya terminado


