Un 14 de febrero de 1995, mientras el mundo celebraba San Valentín, Slash le declaraba su amor al rock de la forma que mejor sabe: con un álbum cargado de riffs, blues sucio y actitud. Ese día salió a la venta It’s Five O’Clock Somewhere, el debut de Slash’s Snakepit a través de Geffen Records, y hoy cumple 31 años de haber llegado a las tiendas de disco.
Las canciones que Axl no quiso
La historia detrás de este disco es una de las más conocidas del rock noventero. Tras el maratónico Use Your Illusion Tour —192 shows, más de dos años de gira y 7 millones de fanáticos—, Guns N’ Roses estaba al borde del colapso. Axl Rose despidió a Gilby Clarke sin consultar al resto de la banda, insistió en meter a Paul Huge como reemplazo y comenzó a imponer una dirección musical con la que Slash no se identificaba.
Mientras la tensión crecía, Slash no dejó de componer. Junto a Matt Sorum empezó a trabajar en riffs y canciones en el estudio casero que Duff McKagan bautizó como “The Snakepit”. Pronto se sumó Gilby Clarke en la guitarra rítmica y Mike Inez, bajista de Alice in Chains, que apareció en una fiesta y terminó integrándose de manera natural al proyecto.
Slash presentó ese material a Axl con la esperanza de que formara parte del siguiente álbum de Guns N’ Roses. La respuesta fue un rechazo rotundo. Matt Sorum lo recordó años después en sus memorias Double Talkin’ Jive: según el baterista, ese disco “podría haber sido un álbum de Guns N’ Roses, pero Axl no lo consideró lo suficientemente bueno”.
Encontrando la voz
Con el material rechazado pero intacto, Slash decidió sacarlo por su cuenta. Solo faltaba un vocalista. Después de audicionar a más de 40 cantantes en su casa de Laurel Canyon, la recomendación de Marc Danzeisen, ex baterista de Riverdogs, los llevó hasta Eric Dover, guitarrista de gira de la banda de power pop Jellyfish. Dover llegó, improvisó letras sobre una pista que se convertiría en “Beggars & Hangers-On” y se quedó con el puesto.

Las sesiones de grabación fueron de una velocidad impresionante. En apenas dos semanas, entre octubre de 1994 y principios del invierno, el grupo registró 17 canciones en tres estudios de Los Ángeles: Conway Recording Studios, The Record Plant y Rumbo Recorders en Canoga Park. La producción corrió a cargo de Slash y Mike Clink, el mismo hombre detrás de la consola en Appetite for Destruction.
De esas 17 pistas se seleccionaron 14 para el corte final, un disco de 69 minutos y 40 segundos que recorre el blues rock, el hard rock, el punk y el southern rock sin pedir permiso.
El nombre y la portada
Slash quería que el proyecto se llamara simplemente The Snakepit, pero Geffen Records insistió en que su nombre figurara en la portada para aprovechar el tirón comercial. Así nació oficialmente Slash’s Snakepit. El nombre original del proyecto había sido aún más largo: SVO Snakepit (Slash’s Very Own Snakepit).
El título del álbum surgió de una frase que Slash escuchó en un aeropuerto, una especie de justificación para tomarse el primer trago del día. La portada fue diseñada por ConArt, la empresa gráfica de su hermano Ash Hudson.
El disco
It’s Five O’Clock Somewhere abre con el riff pesado de “Neither Can I” y no suelta el acelerador durante más de una hora. Canciones como “Dime Store Rock” y “Be the Ball” destilan la filosofía de vida de Slash, mientras que “What Do You Want to Be” y “Take It Away” contienen críticas dirigidas directamente a Axl Rose. “Monkey Chow”, compuesta por Gilby Clarke, aporta un groove distinto, y “Jizz da Pit” es un instrumental explosivo firmado por Slash e Inez.
El primer sencillo fue “Beggars & Hangers-On”, coescrito con Duff McKagan y Eric Dover, una canción sobre los problemas que plagaban las calles de Los Ángeles. Se filmaron videos musicales para ese tema y para “Good to Be Alive”.
A la grabación también contribuyeron Dizzy Reed en teclados y coros, Teddy Andreadis en armónica y Paulinho da Costa en percusión, lo que le dio al disco capas adicionales de textura sin perder la crudeza.
Recepción y gira
El álbum debutó en el puesto #70 del Billboard 200 en Estados Unidos y alcanzó un notable #15 en el UK Albums Chart. Terminó vendiendo más de un millón de copias a nivel mundial. La crítica fue mayormente positiva: Entertainment Weekly lo describió como “headbanging relajado y blues-rock con tinte sureño”, mientras que Classic Rock elogió su energía desenfadada.
Para la gira, Mike Inez tuvo que regresar a Alice in Chains y Matt Sorum volvió a trabajar con Axl, así que Slash reclutó a James LoMenzo en el bajo y Brian Tichy en la batería, ambos de Pride & Glory, la banda de Zakk Wylde. Con esa formación, Snakepit recorrió Estados Unidos, Canadá, Japón, Europa y Sudamérica —incluyendo fechas en Argentina y Brasil— en 85 conciertos a lo largo de 19 países en apenas cinco meses.
El punto culminante fue su participación en el Monsters of Rock de Donington el 26 de agosto de 1995. Slash también apareció en el Late Show de David Letterman y en el programa de Jon Stewart para promocionar el disco. Durante la gira, Izzy Stradlin subió al escenario con la banda en Chicago y Duff McKagan hizo lo propio en Los Ángeles.
Para Slash, esa gira fue liberadora. El propio guitarrista declaró que “por primera vez en años, salir de gira era fácil. Mis compañeros de banda eran divertidos, sin drama, y cada show se trataba simplemente de tocar rock and roll”.
El fin y el legado
Justo cuando Snakepit planeaba otra etapa de gira, Geffen cortó el apoyo financiero. El sello le comunicó a Slash que habían vendido un millón de copias, ya habían recuperado la inversión, y que Axl estaba listo para comenzar a trabajar en el siguiente disco de Guns N’ Roses. El proyecto se detuvo.
Slash intentaría revivir a Snakepit en 2000 con una formación completamente diferente y el álbum Ain’t Life Grand, pero ese segundo capítulo nunca alcanzó el impacto del debut. Después vendrían Velvet Revolver, su carrera solista y, eventualmente, la reunión de Guns N’ Roses.
Pero It’s Five O’Clock Somewhere permanece como una cápsula de tiempo perfecta: el sonido de un guitarrista en su elemento, libre de las presiones de una de las bandas más grandes del mundo, haciendo exactamente la música que quería hacer. 31 años después, sigue siendo uno de los mejores discos de hard rock de los noventa y la prueba definitiva de que Axl Rose se equivocó al rechazar esas canciones.
Formación en estudio:
Slash – guitarra líder y rítmica, producción
Eric Dover – voz
Gilby Clarke – guitarra rítmica
Mike Inez – bajo
Matt Sorum – batería
Músicos adicionales:
Dizzy Reed – teclados, coros
Teddy Andreadis – armónica
Paulinho da Costa – percusión
Duff McKagan – coautor de “Beggars & Hangers-On”
Producción: Slash y Mike Clink Sello: Geffen Records Fecha de lanzamiento: 14 de febrero de 1995
Fotos: Internet

